
A L B O R N O Z
He aquí uno de los linajes respecto de cuyo origen y primeras sucesiones contienen múltiples errores, la mayor parte de los nobiliarios.
Tratadistas antiguos de prestigio indudable y reconocida autoridad, incurrieron en palmarias equivocaciones al hablar de este apellido, y como sus noticias fueron después tomadas por otros conocidas autores como base de nuevos trabajos acerca de los Albornoz, el error fue cundiendo y propagándose por la mayor parte de las obras genealógicas, tanto manuscritas como impresas. Es, pues, necesario proceder con gran tino para escribir la información heráldica y genealógica de este linaje, y advertidos nosotros de ello, así como del peligro de incurrir en las mismas equivocaciones, hemos caminado con toda clase de prudencias en la elección de las obras y documentos que habían de servirnos de fuentes, haciendo una verdadera depuración de datos, fechas, personas y sucesos, y aprovechando únicamente las noticias que tienen sólida garantía de verdad y cuya exactitud puede probarse. y para que el lector sepa a qué atenerse respecto de lo que hay de falso y de verdadero acerca del linaje Albornoz en los nobiliarios que puedan ofrecerse a su consulta, vamos a recoger primeramente la versión equivocada, para refutarla después y presentar a continuación la verdadera.
La mayor parte de los autores que escribieron sobre linajes castellanos, dicen que los Albornoz vienen de María García, conocida también por María de Albornoz, hija de Gómez García y de Teresa Álvarez y nieta de Conde García de Cabra y Nájera, Señor de Aza, que murió con el Infante Don Sancho en la batalla de Uclés, y de su mujer la Infanta Doña Elvira, hija a su vez del Rey Don Alfonso VI. Añaden que Teresa Álvarez, madre de dicha María García, conocida también por María de Albornoz, era Señora de Albornoz, en la provincia de Cuenca y marquesado de Villena, y gozaba de cuantiosos bienes y gran nobleza. Pero habiendo quedado viuda con su hija única María, muy hermosa, heredera de todo, comenzó a ser maltratada por los caballeros de las vecindades que habían solicitado a ambas en matrimonio sin ser correspondidos, y no pudiendo librarse de ellos por encontrarse sola, solicitó del Infante Don Manuel que le diese un caballero que la defendiera de los que procuraban su perdición. El Infante Don Manuel tenía a su servicio un caballero llamado Álvaro de las Marinas, conocido también por Alvaro de Moya, porque fue el que ganó Moya, muy diestro en las armas y que siempre había salido vencedor de cuantas empresas se le encomendaron, y este caballero fue puesto a la defensa de la honra, casa y hacienda de la afligida dama. Con tal acierto y tan noblemente cumplió su cometido el referido Álvaro, que la Señora de Albornoz le dio en premio a sus virtudes la mano de su hija con la condición de que tomase el apellido Albornoz y sus armas, lo que aceptó el de las Marinas, que hizo asiento con su mujer en la ciudad de Cuenca, labrando casa junto a la iglesia mayor, que hoy llaman el solar de los Albornoces.
Esta es la versión que, con pocas diferencias, dan equivocadamente acerca del linaje Albornoz muchos tratadistas. Algunos añaden sucesiones de la mencionada María de Albornoz y Álvaro de las Marinas o de Moya, que contienen también numerosos errores, así como las ascendencias que otros atribuyen a la referida señora de Albornoz.
Vamos a disipar ahora todas esas confusiones. Conviene primero advertir que si bien es verdad que la casa de Albornoz es una de las líneas que produjo la de Aza, confunden la mayoría de los autores el nombre del caballero de esta última casa que dio motivo a la de Albornoz.
Añadiremos que el Conde García no casó con la Infanta Doña Elvira, hija de Rey Don Alfonso VI, sino con otra Infanta Doña Elvira, Señora de Toro, hija del Rey Don Fernando el Magno y de su mujer la Reina Doña Sancha y, por lo tanto, hermana de Don Alfonso VI y tía de la anterior.
Tampoco ese Conde García no casó fue el ayo del hijo de Don Alfonso VI, el Infante Sancho, que murió con éste en la batalla de Uclés, sino su hijo primogénito García Garcés, que, a más, no estuvo casado con la Infanta Doña Elvira, hija del Monarca conquistador de Toledo, sino con Eva Pérez de Trava, hija del Conde Pedro Flolaz de Trava.
Por añadidura Gómez García, que tantos autores dan por hijo del Conde García, no fue sino su nieto, y no casó con Teresa Álvarez de las Asturias sino con María García, Señora de Roa. Tampoco este último matrimonio tuvo por hija a la tantas veces mencionada María García, conocida también por María de Albornoz y María Álvarez, por lo que no pudo casar con el citado Álvaro de las Marinas o de Moya, ni tomar éste, por un matrimonio con ella, las armas y el apellido de Albornoz y ser el progenitor de esta casa.
También pudiéramos refutar otros muchos errores de bulto en que incurren la mayor parte de los tratadistas que hablan del linaje Albornoz, entre ellos algunos tan autorizados como Alfonso Téllez de Meneses, Juan Baños de Velasco, Pedro Jerónimo de Aponte, Juan Francisco de Hita, José Pellicer, Juan Pablo Mártir Rizo, Pedro Lezcano, Zazo y Rosillo y otros que sería prolijo enumerar; pero como ésta no es obra de crítica, y lo que en todo caso nos toca es señalar lo confuso y equivocado, y esto ya lo hacemos, para exponer en su lugar lo que tiene garantías de exactitud, vamos a continuación a exponer el verdadero origen, ascendencia y sucesiones del linaje Albornoz, que es la mejor manera de dejar al descubierto los errores mencionados.
La casa de Albornoz, como ya hemos dicho, fue una de las más ilustres y más poderosas ramas que produjo la de Aza, y su ascendencia es como sigue:
I.- Fernán González, Conde de Castilla, tuvo por hijo a
II.- Gonzalo Fernández, Conde de Lara, Aza y la Bureba, y éste tuvo por segundo de sus hijos a
III.-Fernando González, el cual heredó el estado de Aza y fue segundo Señor de él. Este caballero dejó los siguientes hijos Garci Fernández, que sigue la línea. Alvar Fernández, de cuya sucesión hablaremos en la casa de Aza, y Aurembiax Fernández.
IV.- Garci Fernández, a quien llamaron de Marañón, fue Señor de Aza y Cabra y contrajo matrimonio con Nuña de Cabrera, hija de Nuño Gutiérrez de Sobrado, Conde de Cabrera, y de esa unión fueron hijos: García Garcés, que sigue la línea, y Urraca García, que casó con Ordoño Ordoñez, Señor de Lemus y Sarriá, hijo del Infante Don Ordoño el Ciego y de la Infanta Doña Cristina.
V.- García Garcés, Conde de Cabra y Nájera, Señor de Aza, casó con la Infanta Doña Elvira, Señora de Toro, hija del Rey Don Fernando el Magno y de la Reina Doña Sancha. Falleció esta caballero el año de 1087, dejando de su matrimonio los siguientes hijos: García Garcés, Señor de Aza y Ayo del Infante Don Sancho, en cuya compañía murió en la batalla de Uclés o de Siquendes, el año de 1108. Había sido casado con Eva Pérez de Trava, con la que continuó la sucesión directa de los Aza, que daremos al hablar de esta casa. Gómez García, que sigue la línea, y Nuño García, Señor de Fuente Almegir.
VI.- Gómez García, fue Señor de Aza, de Roa y Ayllón, Ricohomre de Castilla y su Alférez Mayor. Casó con María García, Señora propietaria de Roa, prima suya en la que procreó a Gonzalo Gómez de Roa. Juan Garcí. Pedro Gómez de Aza. Fernán Gómez de Aza, que sigue García Gómez de Aza.
VII.- Fernán Gómez de Aza, fue el progenitor de la casa de Albornoz, y en él termina la ascendencia de ésta.
A este apellido también perteneció Gil Álvarez de Albornoz que fue uno de los personajes más influyentes de su época. Nombrado Cardenal, negoció la vuelta de la Santa Sede a Roma. Gil de Albornoz había estudiado derecho en la universidad de Toulouse, donde, probablemente, había conocido al actual Papa; consejero de Alfonso XI de Castilla y arzobispo de Toledo desde Mayo de 1338, había colaborado activamente en las tareas de gobierno, dictando importantes disposiciones sobre el clero, y participado en las más importantes operaciones militares del reinado del monarca: Tarifa, 1340; Algeciras, 1342-44; y Gibraltar, 1349-1350.
Figura entre los primeros en la larga nómina de los desterrados del reinado de Pedro I; en Diciembre de 1350 se traslada a Aviñón, lugar en el que se formara un núcleo de exiliados en el que figuran numerosos eclesiásticos, algunos de brillante futuro. Clemente VI le eleva al cardenalato en Diciembre de 1350. Este es el legado designado por Inocencio VI para una delicada misión en la que se requieren por igual dotes militares, un fino facto diplomático y una gran capacidad de organización. Salió Gil de Albornoz de Aviñón en Agosto de 1353, con el objetivo de someter a Juan de Vico, señor de Viterbo y prefecto de Roma, que desde hacia algunos años se estaba creando un patrimonio a base de continuas usurpaciones de bienes y ciudades de la Iglesia.
El itinerario del legado por el norte de Italia, Milán, Pisa, Florencia y Siena fue una sucesión de agasajos, al tiempo que su ejército se incrementaba. El choque con Juan de Vico hizo pasar al legado un duro invierno, a pesar del cual fue posible llegar a un acuerdo en Montefiascone, en Junio de1354, por el que aquél se sometía a la obediencia de la Iglesia, recibiendo del legado un trato muy favorable, que suscitó murmuraciones en Aviñón y las primeras maquinaciones contra el legado. Intervino Gil de Albornoz en la revuelta del pueblo romano contra Cola di Renzo, logrando la restauración del gobierno tradicional de dos cónsules en Roma, la obediencia de la aristocracia y el restablecimiento de una endeble paz en Roma; la presencia del Pontificado en ella habría de consolidarla.
Durante el año siguiente, se dedicó a la pacificación del ducado de Spoleto y de las Marcas, donde consiguió ganarse para la causa pontificia a Galeotto Malatesta. En Aviñón trabajaba activamente la diplomacia milanesa contra Albornoz, difundiendo calumnias y rumores; la negativa de Albornoz a negociar con el Visconti la cesión de Bolonia fue causa directa de su sustitución en la legación; como sustituto fue nombrado el cardenal Androin de la Roche. Gil de Albornoz cerraba la primera parte de su legación con la publicación de sus famosas "Constitutiones Aegidianae", que proporcionaban una imprescindible base jurídica para la organización y gobierno de los Estados de la Iglesia. La interrupción fue breve, apenas unos meses, esmaltados por los estrepitosos fracasos de su sucesor. En Diciembre de 1358, apenas un año después de su sustitución, el prelado castellano se hacía nuevamente cargo de la dirección de los asuntos de Italia. Y volvieron los éxitos, en particular la rendición de Forli, Julio de 1359, y, sobre todo, la de Bolonia, Marzo de 1360, éxito completado, al año siguiente, con la victoria de las tropas del legado sobre un ejército milanés que pretendía la recuperación de la ciudad.
En Noviembre de 1363, Urbano V sustituyó nuevamente a Albornoz por Androin de la Roche. Después, en Febrero de 1364, llegó a una paz humillante para el Pontificado en la que se establecía la devolución al duque de Milán de las indebidas adquisiciones que había realizado en Bolonia y Romaña, a cambio de una importante indemnización.
Albornoz era nombrado legado en Nápoles, en Abril de ese año, a pesar de su solicitud de autorización para regresar a Aviñón: lo único que pretendían sus enemigos era su alejamiento; el Papa, que defendió la integridad del legado, le hizo ver la necesidad de su acción en Nápoles. La última acción de Gil de Albornoz al servicio de la Iglesia fue lograr la constitución de una liga en la que, junto a la Iglesia, unieran sus fuerzas Nápoles, Florencia, Pisa, Siena, Arezzo y Cortona, en Septiembre de 1366, con objeto de limpiar los Estados de la Iglesia de la presencia de las compañías y lograr así una más completa pacificación de los mismos. El 22 de Agosto de 1367 fallecía Gil de Albornoz, dejando la situación política de Italia en un equilibrio inestable.
![]()
ARMAS
Las primitivas armas de este linaje, según los cronistas Juan José Vilar y
Psayla, Fray Prudencio de Sandoval, Ave de Gracia Dei y Juan Francisco de Hita,
son: En campo de oro, una banda de sinople.

Pedro Lezcano dice que antes de traer ese escudo anterior, ostentaron este otro
escudo tronchado: 1º., de gules, con un castillo de oro, y 2º., de plata, con un
león rampante, de gules.

Pedro Carrillo de Albornoz, Señor de Albornoz, Maestresala de los Reyes
Católicos, ostentaba, escudo partido: 1º., de gules, con un castillo de oro
(armas de Carrillo), y 2º., de oro, con una banda de sinople (armas de
Albornoz).

Luis Lucero de Albornoz, racionero de la Catedral de Sevilla desde el 15 de
Diciembre de 1556 (hijo de Diego Rodríguez Lucero, natural de Moguer, en Huelva,
y de Isabel Pérez Gallegos, y nieto paterno de Pedro González de Albornoz y de
Juan Suárez Lucero), usaba por armas: Escudo cuartelado en cruz: 1º, cinco
estrellas de ocho puntas, puestas en sotuer: 2º, ajedrezado; 3º, una barra,
engolada en cabezas de dragantes, y 4º, una escala, con once peldaños.
![]()
Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en
e-mail: albakits@albakits.com
Con el patrón también le incluiremos todos los datos que tengamos de los apellidos, nosotros solo le cobramos por los dibujos, puede ver los precios en la pagina principal de HERALDICA La información es una cortesía de ALBA KITS, aunque en ocasiones solo disponemos del escudo y no hay información.
También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes. La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.
BIBLIOGRAFÍA
![]()

![]()