A M A Y A

Dicen algunos tratadistas que este linaje procede de la villa de Amaya, antiquísima y noble.

Conjetúrase que los romanos la llamaron Amaya en memoria de la diosa Maya, o tal vez los españoles en recuerdo de la Princesa Maya, hija del Rey Atlante.

Ponderando la antigüedad de Amaya se lee este proverbio:

«Harto era Castilla pequefio rincón, cuando Amaya cabeza, e Itero mojón."

Estaba situada a unas ocho leguas de Burgos.

La primitiva población desapareció ante sucesivas invasiones y revoluciones de la Historia, y el territorio que ocupó se denominó tierra de Amaya.

Posteriormente sobre ese territorio se fundó la actual villa de Amaya, hoy perteneciente al partido judicial de Villadiego, y los pueblos Cañizar de Amaya y San Felices de Amaya, del mismo partido judicial.

Añádese que los señores de esa antiquísima villa tomaron por apellido el nombre de la misma.

Otros autores afirman que hubo en Portugal y Galicia otra familia que se apellidó Amaya, distinta de esa de Castilla, y que esos Amaya tomaron su apellido en la antigua tierra de Amaya, de la que eran Señores, comprendida entre los rios Duero y Lima. Después se llamó solamente tierra de Amaya un concejo junto a Oporto y de la jurisdicción de esta ciudad.

Agregan esos tratadistas que el hecho de confundir a esas dos estirpes de Amaya en una sola, obedece a que los de tierra de Amaya, entre los ríos Duero y Lima, entroncaron con los de la provincia de Burgos, como se verá en la genealogía  que a continuación exponemos.

Coinciden en afirmar todos los tratadistas que hemos consultado, que los Amaya de la tierra de este nombre, entre el Duero y el Lima, tuvieron por ascendiente a D. Trastamiro Alboazar, hijo de D. Alboazar Ramírez y de su mujer doña Elena Godínez, y nieto por línea bastarda del Rey de León Don Ramiro II.

El Conde D. Pedro, Bernardo de Brito, el cronista Bautista de la Baña y otros autores corroboran esas noticias, y agregan que el mencionado D. Trastamiro Alboazar casó con doña Mendola González, naciendo de esta unión

I. Gonzalo Trastamirez de Amaya, que fué el primero que usó de este apellido, tomándolo del nombre de la tierra de Amaya, entre los ríos Duero y Lima, de la que era Señor. Este D. Gonzalo casó con doña Mencía Rodríguez, y fueron padres de

II. Men González de Amaya, que contrajo matrimonio con doña Leonguida Suárez, de la que tuvo a

1° Suero Méndez de Amaya, llamado el Bueno, y

2° Gonzalo Méndez de Amaya, llamado el Lidiador.

III. Dicen algunos autores que el primero de estos hermanos fué uno de los seis jueces que el Rey Don Alfonso VI de Castilla nombró para la causa del Cid y de los Condes de Carrión, que se llamó en un principio Suero de Campos y que mudó después su nombre por el de Suero o Sueiro Méndez de Amaya el Bueno, tomándolo del lugar donde hacía ciertas escrituras o despachaba privilegios. Añaden esos autores, entre los que figuran Salazar y Mendoza, Jerónimo Zurita, el maestro Alvar González y Suárez de Alarcón, que el mencionado D. Suero fué tronco de los Suárez y Señor de toda la tierra comprendida entre los ríos Duero y Lima, en la que el Conde D. Pedro de Barcelós señala el lugar del solar de los Suárez y otras familias de Portugal.

La «Crónica general de España» dice también que D. Suero Campos (primer nombre del don Suero Méndez de Amaya el Bueno), fué el progenitor del apellido Suárez; pero es de advertir que Argote de Molina juzga que se equivocó la «Crónica» al decir eso, si bien Suárez de Alarcón, siguiendo el criterio de los demás tratadistas mencionados, afirma que el que está equivocado es Argote de Molina, Lo que se ve claro, entre esas encontradas opiniones, es que D. Suero Méndez de Amaya, aunque en un principio se llamara de otro modo, no fue el primero que se apellidó Amaya, pues ya hemos visto que este apellido lo tenían sus antecesores. Esto, sin embargo, no es obstáculo para que él fuese el tronco de los Suárez; pero como de lo que haya de cierto respecto de este punto nos ocuparemos con más extensión al hablar del apellido Suárez, continuaremos refiriéndonos solamente en este lugar a lo que corresponde a los Amaya. El mencionado Suero Méndez de Amaya casó dos veces: la primera con doña Gontroda o Urraca Munis, hermana de la madre de la Reina Doña Teresa de Portugal, hija del Conde D. Muñino de Amaya, Señor de la otra casa de Amaya en Castilla, entroncando por ese casamiento las dos estirpes de Amaya; y la segunda con doña Erbilida Núñez de Asturias, de la que tuvo cinco hijos. Del primer matrimonio de D. Suero Méndez de Amaya el Bueno con doña Gontroda o Urraca Munis, nació

IV. Payo Suárez de Amaya, llamado Zapata, que, como vemos, tomó por primer apellido el de Suárez, pero continuó también usando el Amaya. Este caballero floreció en el reinado de Don Alfonso Enríquez, primer Rey de Portugal. Fué gran militar y casó con doña Chamoa Gómez, de la que tuvo por hijos a Pedro Páez de Amaya, que sigue; y Jimeña Páez.

V. Sucedió el primogénito, Pedro Páez de Amaya, y fue Alférez mayor del citado Monarca Don Alfonso Enríquez. El Conde D. Pedro dice que también fué Alférez del Rey de León. Casó con doña Elvira Venegas, hija del célebre caballero Egas Muñiz, y fueron padres de Juan Pérez de Amaya, que sigue. Martín Peréz de Amaya. Suero Pérez; y Urraca Pérez.

Los descendientes de estos tres últimos abandonaron el apellido Amaya.

VI. El primogénito, Juan Pérez de Amaya, casó con doña Guiomar Méndez de Sonsa, de la que tuvo tres hijas, y en los sucesores de éstas recayó por hembra la primogenitura y sangre de los Amaya.

Los descendientes de los caballeros citados extendieron el apellido; creando diversas ramas.

Una fundó nueva casa en la Peña de Amaya, enclavada en tierra de Treviño, partido judicial de Miranda de Ebro (Burgos); otra creó solar junto a la villa de Aguilar de Campóo (Palencia); otra pasó a Portugal, extendiendo alli el renombre y esplendor de su estirpe, mereciendo que fuera escrita en el Catálogo de la Nobleza de aquel país; otra floreció en Navarra con el apellido de Maya, y aunque Flores de Ocáriz dice que son dos linajes distintos, otros autores opinan que son uno solo, porque, según éstos, traen las mismas armas; otra pasó a Asturias; otra a la Rioja y a Castilla, y otra se estableció en Andalucía y Extremadura.

Recuerdan también algunos autores que el Infante Don Ñuño Álvarez, hijo del Rey Don Alfonso V, se apellidó también Amaya.

Otros citan, entre los antiguos caballeros de este linaje que florecieron más, a Juan López de Amaya, Comendador de Alarcón en la Orden de Santiago y esforzado guerrero, que se distinguió mucho en la batalla de las Navas de Tolosa.

En la Real Chancillería de Valladolid ganaron provisión de hidalguía y nobleza en los años que se indican, los siguientes individuos de este linaje:

Juan de Amaya, vecino de San Esteban de Gormaz (Soria), 1528.

Gonzalo de Amaya, vecino de Santo Domingo de la Calzada (Logroño), 1558.

Alvaro de Amaya, vecino de Hortezuela (Guadalajara), 1552.

Lorenzo Antonio de Amaya, vecino de Villalón (Valladohd), 1622.

Los hermanos Francisco y García Méndez Amaya, 1673.

Jerónimo Amaya Bazán, vecino de Logroño, 1675; y Juan Amaya Calderón, vecino de Izana, jurisdicción de Soria, 1714.

En la Real Chancillcría de Granada ganaron también ejecutoria de nobleza Antonio Julián, Francisco y José Antonio Amaya. Estos tres hermanos figuraron también en 1761 entre los caballeros hijosdalgo recibidos en el Estado noble de Madrid, y que entraron en suertes, ejerciendo los cargos del Ayuntamiento.

En los libros capitulares, padrones y repartimientos de los años de 1634 a 1699, en la ciudad de Jerez de los Caballeros, de la provincia de Badajoz, figuran como hijosdalgo Rodrigo de Amaya, García Méndez de Amaya y Rodrigo Méndez de Amaya.

 

ARMAS

Las primitivas del linaje eran: Escudo de gules, con un águila de su color natural, picada de plata y armada de oro.

Los del solar de la Peña de Amaya, en tierra de Treviño, traen: En campo de plata, cuatro palos de gules.

Otros de esa misma casa usan: En campo de oro, un castillo de piedra puesto sobre una peña, cantonado, en lo alto de dos estrellas de azur, y en lo bajo de dos veneras de plata perfiladas de azur.

Otros, en Burgos y Navarra, tienen: Escudo partido: la primera partición, jaquelada de nueve piezas de plata y nueve de sable, y la segunda, de plata con dos lobos de sable, uno sobre otro. Esta segunda partición lleva también una bordura de gules con diez y ocho aspas de oro.

Otros, en Castilla, traen: Escudo de sinople con un león rampante, de su color natural, coronado de oro, y bordura componada de azur y plata, con una estrella de plata en cada pieza de azur.

Los del solar junto a Aguilar de Campóo, ostentan: Escudo de oro con una torre de piedra almenada puesta sobre un peñasco; partido de plata, con un león rampante, de su color, y medio cortado de sinople, con un brazo armado, de plata, que tiene en la mano una espada desnuda del mismo metal, ensangrentada en la punta. Bordura de azur, con una cadena de oro de ocho eslabones.

Los de Asturias usan: Escudo de oro con una peña morada, con un árbol de sinople y una culebra de su color enroscada al tronco y sacando la cabeza por entre las ramas. Al pie de la peña, una fuente.

En oro cuatro contrabandas de azur.

 

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También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes.  La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.

 BIBLIOGRAFÍA

 


 

 

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