
A P A R I C I O
Linaje de hijosdalgo. Tuvo su primitivo solar en el lugar de Barruelos, del ayuntamiento del valle de Ruesga y partido judicial de Ramales, en la provincia de Santander. Ramas ilustres de ese solar pasaron a León, Salamanca, Toledo, Almagro, Murcia, Aragón, Cataluña, Valencia, Andalucía, Extremadura y América.
Una rama de los de Valencia pasó a La Habana en la persona de Miguel de Aparicio y Marín, a quien le fue expedido certificado de blasones e hidalguía por el Cronista Juan Alfonso de Guerra el 5 de Noviembre de 1734.
De la rama de León fueron Jerónimo, Melchor, Baltasar, Manuel, Gaspar y José Aparicio, hermanos. Melchor casó con Juana López, y fueron padres de Juan Aparicio, Jerónimo Aparicio y Jerónima Aparicio. Esta contrajo matrimonio con Juan López Albuín y Aparicio, avecindándose en Madrid. Ante las Justicias de la villa y Corte y de Alcalá de Henares hicieron información de nobleza para su hijo Juan Aparicio el 21 de Agosto de 1667. De dicho Melchor procedió también la línea de Aparicio que hizo asiento en La Habana (Cuba), y de la que fueron Miguel Aparicio, vecino de dicha capital, que volveremos a citar mas adelante, y su primo hermano Esteban Aparicio, que probó su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago.
También pertenecieron a la rama de León los siguientes individuos que ganaron provisión de hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Juan de Aparicio Navarro González, natural de Berlanga del Bierzo y vecino de Fresno, en 1687; Francisco Aparicio Navarro y Núñez, natural de Azadón (León) y vecino de Quintanilla de Sollamas (León), en 1784.
La rama de Salamanca procede de Juan Manuel Aparicio, que floreció en el reinado de Emperador Don Carlos V. Una de sus líneas radicó en Ciudad Rodrigo y otra en Madrid.
De la rama de Toledo fue progenitor Miguel de Aparicio, por los años 1490.
La rama que hizo asiento en Almagro pasó después a tierra de Murcia, estableciéndose cerca de Caravaca.
Este linaje tuvo también casa solar llamada "Aparicio de Uribe", sita en Arrieta (Vizcaya), que era infanzona y de las mas antiguas y principales de Vizcaya, según reconoció este Señorío en carta fechada en Bilbao el 23 de Noviembre de 1693, dirigida al Obispo de León, Juan Aparicio Navarro, que se inserta en la obra "Los Aparicio", de Valentín Dávila Jalón.
De este linaje fueron Aparicio de Uribe, secretario durante veintisiete años del Despacho Universal de Italia, quien donó dos mil ducados para la construcción del altar mayor del Santuario de Nuestra Sra. de Begoña, en Bilbao, y fundó un importante mayorazgo de cinco mil ducados de renta, por su testamento otorgado en 1633.
El Cronista Juan de Mendoza, en su manuscrito conservado en la biblioteca Nacional, recoge este linaje como originario del Señorío de Vizcaya, donde encontramos una casa solar sita en las Encartaciones.
Por su parte Francisco Piferrer, recogiendo este apellido dice: "Su primitivo solar y casa fuerte fue edificada para defensa de la invasión de los moros, que dominaron estos reinos desde el año 714, en la entrada de las Encartaciones del Señorío de Vizcaya, Montañas desde las cuales sus fundadores salieron a defender a Don Pelayo y sucesores, hallándose miembros de este casa en la toma de la ciudad de León.".
Diego de Aparicio de Uribe y Uribarri fue Caballero de la Orden de Santiago, en la que se cruzó en 16 de Abril de 1666.
Diego y Juan Aparicio de Uribe y de Cetina, naturales de Madrid, ingresaron el la Orden de San Juan de Jerusalén en 1668 y 1674, respectivamente, y Ramón Aparicio Noney, natural de Embid, como religioso, en 1753.
Juan de Aparicio Navarro, natural de Brias (Soria) y originario de Arrieta, Obispo de Lugo y de León, Presidente electo del Consejo Real y Supremo de Castilla, en 1695, Rector de la Universidad de Santiago de Compostela, su catedrático y de la de Valladolid, etc., que edificó, de plata, la iglesia parroquial de Brias.
José de Aparicio Navarro y Núñez de Escobar, Obispo de Astorga, del Consejo de Estado de S. M., muy limosnero, reedificó el Santuario de Nuestra Sra. de las Ermitas, en Orense, y el convento de Espíritu Santo, en Astorga, en la que yace, y falleció el 30 de Enero de 1723. Fue sobrino del anterior.
José Aparicio y Ordóñez, Consejero y Fiscal del Consejo Real Supremo de Castilla, muy alabado por el Marqués de Alventos en su Historia del Colegio Viejo de San Bartolomé, de la Universidad de Salamanca, del que fue colegial y catedrático, etc., fallecido el 22 de Mayo de 1766.
José Antonio y Francisco Aparicio y Servino, naturales de Algeciras, ingresaron el la Real Compañía de Guardias Marinas, en 1861 y 1865, respectivamente.
Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada, en los años que se indican: Bartolomé de Aparicio Alvarez y Nuncibai, natural de Hormilleja (La Rioja), en 1693; Bartolomé Aparicio de Manzano, natural de Moguer (Huelva), en 1733, y Esteban Aparicio de Manzano y otros, naturales de Badajoz, en 1725.
Ingresaron en la Orden de Montesa: Sebastián Aparicio, en 1350; Antonio Aparicio Polop, natural de Ayora (Valencia), como religioso, Rector de las Cuevas en 1667, Prior de Cervera en 1679 y de Vallada, en 1685, en 1662, y Francisco Aparicio Polop, natural de Enguera, como religioso, en 1673.
Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición, en los años que se indican: Josefa Aparicio Arce, natural de Valencia, en Valencia, en 1787, y su marido Manuel Salelles, portero de Cámara del Santo Oficio; Juan de Aparicio Ramírez, para Familiar, en Cartagena de Indias, en 1653, y su mujer Catalina Mesa; Pedro Luis Aparicio y Alvarez, natural de Madrid, para Familiar, en la Corte, en 1778; Tomás Aparicio Santín, natural de Ciudad Rodrigo (Salamanca), para Oficial, en Galicia, en 1805; Tomás Aparicio Santín, natural de Ciudad Rodrigo, para Oficial, en Llerena, en 1805; Fray Francisco de Paula Aparicio, en Méjico, en 1642; Luis de Aparicio, natural de Cuenca, Doctor, Comendador del Convento de la Merced, de Toledo, para Calificador, en Toledo, en 1630; Catalina de Aparicio y Juan Magano Rodríguez, ambos naturales y vecinos de Fuencarral, para Familiar, en Toledo, en 1604; María de Aparicio y Francisco Guerra, vecinos de Almagro, para Familiar, en Toledo, en 1754; Bartolomé de Aparicio Alcaide Tahuengo y Asensio, natural de Bejís (Castellón), para Familiar, en Valencia, en 1611, y su mujer Juana Pérez Macián, natural de Bejís; Fray José de Rafelbuñol Aparicio Cavota Esparza y Carbonell, natural de Rafelbuñol (Valencia), religioso capuchino en su convento extramuros de Valencia, para Calificador, en Valencia, en 1765; Matilde Aparicio Cervera Herrándiz y Catalán, natural de Cortes de Arenoso (Castellón), para casar con José Pintado, Familiar de Candiel, en Valencia, en 1728; Jaime Aparicio Monzonis Bernarda y Despeyto, natural de Villamalur; Francisco Aparicio Rubio Rodríguez y López, presbítero, rector de la parroquia de Ademuz, para Notario, en Valencia, en 1733, y Bartolomé Aparicio Sorio Palomar y Taragó, natural de El Toro (Castellón), para Familiar, en Valencia, en 1597, y su mujer Catalina Bolos y Marín, natural de El Toro.
Gonzalo Aparicio, vecino de Burguillos, obtuvo confirmación de Caballero por servicios prestados en la guerra de los moros, en 1490.
Ascendiente de la rama de Aragón fue: Pedro de Aparicio, que casó con Teresa de Villegas, en la que procreó a Catalina de Aparicio, llamada de Valladolid, por las haciendas que en esta ciudad tenía. Contrajo matrimonio con Alonso de Santo Domingo, caballero muy poderoso de Burgos, y tuvieron por hijos a Juan de Santo Domingo, de quien vienen los de este linaje, y Pedro de Aparicio, que sigue la línea, casó con María Martínez, y fueron padres de Juan Aparicio, que contrajo matrimonio en Villamizar (León), con Angela Escobar, de la que tuvo a Diego Aparicio, que casó con María Hurtado, naciendo de esta unión: Francisco Aparicio Cojeces, y Diego Aparicio Cojeces, ambos dejaron sucesores en Aragón.
La rama de Cataluña y Valencia tuvo casas muy principales en estas regiones, y sus individuos se apellidaron Aparici y Aparisi.
En Andalucía se establecieron dos ramas de Aparicio. Una procedía de Pedro Aparicio, y la otra de Hernando Aparicio. Ambos se hallaron en la toma de Sevilla, como consta de los repartimientos de esta ciudad. También asistieron a la conquista de Baeza, como lo afirma el Cronista Alonso de Santa Cruz.
La rama de Extremadura tuvo casa muy principal en la villa de Alburquerque (Badajoz). De este casa fue: Pedro Aparicio del Manzano, Alcalde de Alburquerque, Familiar del Santo Oficio, que contrajo matrimonio con Mencía Durán, de la que tuvo a Esteban Aparicio del Manzano y Durán, bautizado en Alburquerque el 14 de Abril de 1609, donde casó el 26 de Septiembre de 1648 con María Yáñez Doncel, natural de Alburquerque, y fueron padres de Juan Aparicio del Manzano y Yáñez, bautizado en Alburquerque el 7 de Marzo de 1651, que contrajo matrimonio en Talavera la Real, naciendo de esta unión: Juan Aparicio del Manzano, nacido en Alburquerque el 9 de Mayo de 1688, Capitán y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 27 de Abril de 1717.
En el año 1000 floreció el Capitán Pando Aparicio, y por los años de 1320 Alvar Aparicio, Sancho Aparicio y Rodrigo Aparicio, hermanos; el primero en Castilla, el segundo en Extremadura y el tercero en Andalucía. De Rodrigo provino una rama, que pasó a América por los años de 1589. Otra rama de América, la que se estableció en La Habana (Cuba), procedió, como ya se ha dicho, de Melchor Aparicio, perteneciente a la rama de León.
De los tiempos cercanos, cabe citar a Julio Aparicio, un notable pintor español, nacido en Alicante en 1773, y fallecido en el año 1830; fue discípulo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y pensionado en París y Roma. Influyó mucho en su estilo la llamada "Escuela de David", acabando por ser uno de los mas destacados representantes de la escuela neoclásica española.
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ARMAS
Las primitivas
del linaje, esto es, las del solar de Aparicio,
del lugar de Barruelos (Cantabria), traen: Escudo
cortado: 1º, en campo de azur, un castillo, de
plata, aclarado de azur y puesto sobre una roca de
su color natural, y 2º, en campo de plata, una
banda, de sinople, engolada de cabezas de dragones
del mismo color, salpicadas de oro y lampasadas de
gules; bordura de azur, con ocho veneras, de
plata. Estas mismas armas traen los radicados en
Sucre (Bolivia), originarios de Castilla.

Algunos Aparicio,
de Castilla, entre ellos los de Toledo, tienen
según Frías de Albornoz, traen: En campo de oro,
una faja, de gules, cargada de tres bezantes, de
plata y acompañada de dos lebreles, de sable,
pasantes, en direcciones opuestas. Estas mismas
armas utilizan los de Cataluña, según Vicente de
Cadenas.
Los de
Extremadura, traen: Escudo cuartelado: 1º, y 4º,
en campo de gules, una estrella, de oro, y 2º y
3º, en campo de oro, una cruz floreteada, de
gules.

Los de la casa de
Torralba de Ribota (Zaragoza) y otras poblaciones
de Aragón, traen: Escudo terciado en palo: 1º y
3º, en campo de plata, armiños de sable, puestos
en sotuer, y 2º, en campo de gules, un león, de
oro que sale del agua y trepa por una roca, de su
color natural.
Estas mismas armas usan los de Asturias, según Vicente de Cadenas.
Otros de Torralba
de Ribota (Zaragoza), traen: En campo de plata,
cinco armiños, de sable, puestos en sotuer.

Otros de
Castilla, traen: En campo de plata, una banda
jaquelada de oro y gules, acompañada en lo alto de
un lucero de azur.

Los Aparicio, de
Vizcaya, traen: En campo de plata, cinco panelas
de sinople. Timbre con una correa, con su hebilla,
pendiente de sable y la hebilla de plata, colgada
y pendiente de un árbol de sinople.

Otros, traen: En
campo de gules, un cardo al natural, con sus
alcachofas, acostado de dos flores de lis de
sable; bordura de oro, con cinco flores de lis de
azur.
Otros de
Castilla, según Vicente de Cadenas, usan: En campo
de plata, una campana de oro, batallada de azur.
Los de las villas
de Brías (Soria) y Gumiel de Hizán (Burgos), usan:
En campo de plata, cinco hojas de parra, de
sinople con nervios y contornadas de oro,
colocadas en aspa, bordura de gules sin figuras.
Miguel de
Aparicio, de la rama establecida en La Habana, y
vecino de este capital, ostentaba el siguiente:
Escudo cuartelado: 1º, en campo de oro, un
castillo de gules, aclarado de azur, 2º, en campo
de azur, una estrella, de oro, 3º, en campo de
plata, una cruz floreteada, de gules, y 4º, en
campo de oro, un león, de púrpura colocado sobre
una roca parda. Sobre el todo, escusón partido:
1º, de azur, con una banda, de oro, acompañada por
dos aspas, de plata, y 2º, de sinople, con una
caldera, de plata. Bordura general cortada, la
mitad superior de plata, con ocho armiños, de
sable, y la mitad inferior de gules, con ocho
veneras, de plata.
Estas armas constan de una certificación de blasones e hidalguía expedida a favor de dicho Miguel Aparicio, vecino de La Habana, el 5 de Noviembre de 1734, por el Cronista y Rey de Armas Juan Alfonso Guerra.
Dichas armas usan los pasados a México y Guatemala, descendientes de conquistadores y antiguos pobladores, radicados en Quezaltenango.
Estas mismas armas usaron la casa de las Encartaciones, del Señorío de Vizcaya, y sus ramas en Castilla, Extremadura y Murcia.
El Marqués de
Ciadoncha para los Aparicio de Uribe recoge este
otro: En campo de gules, dos torres de plata,
unidas por un lienzo de muralla, y en medio de las
torres, una estrella de oro; bordura de plata, con
diez panelas de sable.
Los Aparicio de Uribe, de la anteiglesia de Abando,
según Gonzalo Argote de Molina, traen: Escudo
cortado por una faja de oro: 1º, en campo de
gules, dos castillos de oro y en medio de ellos
una estrella de oro, y 2º, en campo de gules,
trece estrellas de oro.
Otros Aparicio de
Uribe, traen: En campo de sinople, dos castillos
de oro, uno sobre otro, y doce estrellas, también
de oro, colocadas de dos en dos, seis a la
izquierda y seis a la derecha.
Los de Laredo
(Cantabria), según Francisco Lozano, traen: Escudo
partido: 1º, en campo de azur, cinco estrellas de
oro, y 2º, en campo de sinople, sobre ondas de
agua de azur y plata, unas peñas y sobre ellas una
torre almenada con su homenaje; bordura de oro.
Los radicados en
León y Valladolid, usan: En campo de oro, doce
cabezas de águila de sable, arrancadas y goteando
sangre, con el pico y ojos de oro.
Los radicados en
León, usan: En campo de sinople, dos cabezas de
mujer, al natural, puestas en faja.
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BIBLIOGRAFÍA
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