
C I S N E R O S
La noble e ilustre Casa de Cisneros en Castilla tomó su nombre de la villa de Cisneros (de la cual fueron Señores sus Caballeros), sita en Tierra de Campos y perteneciente hoy al partido judicial y provincia de Palencia. Gozó desde un principio de gran lustre y autoridad, y de ella desciende la también famosa Casa de Girón.
Rama troncal de los Señores de Cisneros, que según Salazar y Castro y otros autores fue tronco del linaje.
I.- El Infante D. Pelayo Fruela "el Diácono" (hijo del Infante D. Aznar Fruela y nieto del Rey D. Fruela II de León), que casó con Dña. Aldonza (hija del Infante Ordoño, "el Ciego", y de Dña. Cristina). De esta unión nació, entre otros hijos, que no citamos para no hacer demasiado larga esta filiación:
II.- Pelayo Peláez, Señor de Cisneros, que aparece confirmando privilegios en 1111, y fue padre de
III.- El Conde D. Gonzalo Peláez, Señor de Cisneros por los años de 1131.Este Caballero poseyó también los Señoríos de Astorga y Buanga. Murió despojado de sus bienes en 1133, dejando un hijo, que se llamó
IV.- Rodrigo González, que era Señor, en parte de Cisneros y aparece confirmando privilegios en 1145. Le sucedió su hijo
V.- Gonzalo Rodríguez, Ricohombre y Señor de Cisneros y de la Bureba en 1158. Procreó a
VI.- Rodrigo González de Cisneros, Señor de Cisneros que murió en la batalla de Alarcos en 1195. En su esposa Dña. Mayor tuvo varios hijos, siendo el primogénito
VII.- Gonzalo Ruiz Girón, que fue Ricohombre y Señor de Frechilla, Asturdillo, Carrión, Cisneros y Girón, y Mayordomo Mayor del Rey D. Fernando III "el Santo".
En este caballero aparecen unidos los dos Señoríos de Cisneros y Girón. Casó con Dña. Sancha Rodríguez de Lara (hija de Rodrigo, Ricohombre y Señor de Penalva y Traspinedo), y viudo de esta señora volvió a casar con Dña. Marquesa. Murió en 1234, dejando varios hijos e hijas, de los actuales fue primogénito
VIII.- Ruy González de Cisneros, primero del nombre, Señor de Cisneros, esposo de Dña. Elvira y ambos padres de
IX.- Arias González de Cisneros, Señor de Cisneros y Ricohombre de Castilla, que contrajo matrimonio con Dña. Mencía de Manzanedo, Señora de Castrillo, naciendo de esta unión: Juan Rodríguez de Cisneros, que sigue, y Gonzalo Gómez de Cisneros, "el Mayor", Ricohombre y Señor de San Román de Entrepeñas, que volveremos a citar en la segunda rama.
X.- El mayor, Juan Rodríguez de Cisneros, fue Ricohombre de Castilla, Señor de la Casa de Cisneros y de las villas de Castrillo, Guardo, Viduerna, Lerones, Ralea, Porza y Rebollera, Adelantado Mayor de León y de Asturias y Guarda Mayor del Cuerpo del Rey. Este caballero es el que desde 1312 tiene memoria en los Anales de Aragón, aunque sin nombrarle. Casó con Dña. Mencía de Padilla (hija y heredera de Pedro López de Padilla, Señor de Padilla y Justicia Mayor de la casa del Rey D. Fernando IV, y de Dña. Teresa, su mujer, Señora de Frómista), y procrearon a , y procrearon a Ruy González de Cisneros, que sigue. Gonzalo Gómez de Cisneros, "el Mozo", que sucederá. Teresa de Cisneros, casada con Pedro Manrique, sexto Señor de Amusco, y Mencía de Cisneros, que también continuará.
XI.- Ruy González de Cisneros, segundo del nombre, fue Ricohombre de Castilla y Señor de la Casa de Cisneros y de las villas de Castrillo, Guardo, Villahamete, Viduerna, etc. Se ignora si casó o no; pero, según Antonio de Alarcón, tuvo un hijo, del cual descendió el Cardenal Cisneros, que volveremos a citar en lo que respecta a su biografía al final de la presente filiación (otros lo hacen derivar a este purpurado de González Gómez de Cisneros). Dicho hijo no debió ser legítimo, puesto que viene a suceder a Ruy González Cisneros en la Casa su hermano:
XII.- Gonzalo Gómez de Cisneros "el Mozo", que fue Ricohombre de Castilla, Señor de la Casa de Castilla, Señor de la Casa de Cisneros y de las villas de Castrillo, Guardo, Viduerna y otras. Murió sin dejar sucesión, por lo que se repartieron los bienes entre sus dos hermanas, tocando la Casa de Cisneros a
XIII.- Mencía de Cisneros que casó con Garcilaso de la Vega, tercero del nombre, Señor de la Casa de la Vega y de los valles de Carriedo, Villascusa, Cayón, Camargo, Cabezón, etc., del que tuvo por única hija a
XIV.- Leonor de la Vega y Cisneros, Señora de la Casa de Cisneros y de los valles citados, que casó dos veces: la primera, con Juan Téllez, Ricohombre, Señor de Aguilar y Castañeda (hijo mayor de Tello, Conde de Vizcaya, Señor de Lara, hermano entero del Rey D. Enrique II), y la segunda, con Diego Hurtado de Mendoza, Señor de Mendoza, Hita y otras villas y Mayordomo del Rey. Con sucesión, que se encontrará en el apellido "Hurtado de Mendoza". Del primer enlace nacieron: Juan Téllez Cisneros que murió niño, y Aldonza Téllez Cisneros, mujer de Garci Fernández Manrique, primer Conde de Castañeda. Con ilustre sucesión. etc.
Segunda Rama: Nombres de San Román de Entrepeñas y de Camporredondo
I.- Gonzalo Gómez de Cisneros, “el Mayor” (hijo segundo de Arias González de Cisneros y de su mujer Dña. Mencía de Manzanedo, citados en el párrafo noveno de la rama troncal), fue Ricohombre y Señor de San Román de Entrepeñas por merced de 2 de Junio de 1369. Contrajo matrimonio con Dña. Urraca de Guzmán, Señora de
Ninches y Villafrechós (hija de Pedro Núñez de Guzmán, Ricohombre y Señor de Villafrechós, y de Dña. Aldonza de Toledo, su mujer, Señora de Orgaz), y procrearon los siguientes hijos: Juan Rodríguez de Cisneros, que sigue. María de Cisneros, que continuará, y Inés de Cisneros, que fue Señora de Villafrechós y contrajo matrimonio con el Ricohombre Diego González de Avellaneda, Señor de Gumiel del Mercado y otras villas y Guarda Mayor del Rey D. Juan II. Con sucesión.
II.- El mayor, Juan Rodríguez de Cisneros, fue segundo Señor de San Román de Entrepeñas; pero murió antes de 1371, poco después que su padre, por lo que vino a sucederle su hermana
III.- María de Cisneros, que fue tercera Señora de San Román de Entrepeñas y esposa de Pedro Enríquez, Señor de Camporredondo, Alba, Tavanera, etc. (hijo del Conde don Tello, Señor de Lara, Vizcaya, Castañeda y Aguilar, y nieto del Rey D. Alfonso XI), y ambos padres de Juan Enríquez de Cisneros, que sigue, y N. Enríquez de Cisneros mujer de Ruy Pérez de Ribera, Alcalde de Peñafiel y caballero de la casa del Rey D. Fernando I de Aragón. Con sucesión que usó el apellido Ribera.
IV.- El primogénito, Juan Enríquez de Cisneros, fue cuarto Señor de San Román de Entrepeñas y segundo Señor de Camporredondo y otros lugares. Casó en León con Dña. Isabel de Quiñones y tuvieron por hijos a Pedro Enríquez de Cisneros, que sigue, y Carlos Enríquez de Cisneros, primer Señor de Mazuelas, que él compró en tierras de Saldaña (Palencia) y de Villalberto y Sierras de Miranda y Mirandilla que heredó de sus padres, con todo lo cual fundó un Mayorazgo. Era en 1502 Corregidor de las cuatro villas de la costa del Mar, y casó dos veces: La primera, con Dña. María de Saldaña, y la segunda, con Dña. Ana de Sandoval, medio hermana de la Infanta Dña. Mencía de la Vega, Señora de Castrillo y Guardo. Del primer enlace nació. Juan Rodríguez de Cisneros, que le heredó, y contrajo matrimonio con Dña. Inés de Villarroel y procrearon varios hijos, siendo el mayor Carlos Enríquez de Cisneros, tercer Señor de Mazuelas, Villalberto y Sierras de Miranda y Mirandilla, que en su mujer Dña. Ana de Quirós tuvo a: Manuel Enríquez de Cisneros, cuarto Señor de Mazuelas, Villalberto y Sierras de Miranda y Mirandilla, casado con Dña. Antonia de Albornoz (hermana del Licenciado Francisco de Albornoz, Comendador de Almagro en al Orden de Calatrava), que le hizo padre de Carlos Enríquez de Cisneros, marido de Dña. Antonia Vázquez Coronado, con sucesión; Felipa Enríquez de Cisneros, mujer de Juan de Chavarri, Barón de Proy., con hijos; Pedro Enríquez de Cisneros, y Felicia Enríquez de Cisneros. Del segundo enlace de Carlos Enríquez de Cisneros con Dña. Ana de Sandoval, nacieron: Felipe de Cisneros, que murió sin sucesión, aunque casó con Dña. Marina Enríquez. Pedro de Cisneros, que tampoco tuvo hijos, y Fray Gregorio de Cisneros, religioso dominico.
V.- Pedro Enríquez de Cisneros (hijo mayor de Juan Enríquez de Cisneros y de Dña. Isabel de Quiñones) fue quinto Señor de San Román de Entrepeñas y tercer Señor de Camporredondo. Créese que casó con Dña. Isabel Vaca de Castro, naciendo de esta unión: Juan Enríquez de Cisneros, que sigue. Pedro, Gabriel y Gaspar de Cisneros, cuyos estados se ignoran. Elena Enríquez de Cisneros, mujer de Juan de los Ríos, Señor de esta casa en Navega y Paracuellos, y Inés Enríquez de Cisneros.
VI.- El primogénito, Juan Enríquez de Cisneros, fue sexto Señor de San Román de Entrepeñas y cuarto Señor de Camporredondo. Crióse en la casa del primer Marqués de Santillana, D. Iñigo López de Mendoza, cuya madre era del linaje Cisneros. Contrajo matrimonio con Dña. María de Cisneros, Señora de las villas de Valsurbio y Valcubero, y tuvieron por hijos a Pedro Enríquez de Cisneros, que sigue. Antonio Enríquez de Cisneros, que continuará. El Licenciado Juan Enríquez de Cisneros, vecino de Nogales, que litigó con su sobrino Juan Enríquez de Cisneros, séptimo Señor de Camporredondo, sobre la división de los bienes de la casa citada, y fue condenado por la Chancillería de Valladolid, yMillán Enríquez de Cisneros.
VII.- El primogénito, Pedro Enríquez de Cisneros, fue séptimo Señor de San Román de Entrepeñas y sexto Señor de Camporredondo, y casó con Dña. Francisca de Mendoza (hija de Diego Hurtado de Mendoza, Señor de Bárcena y Gobernador del Marquesado de Villena, y de Dña. Francisca Enríquez de Tovar). No tuvo sucesión, por lo que vino a heredarle su hermano.
VIII.- Antonio Enríquez de Cisneros, octavo Señor de San Román de Entrepeñas y sexto Señor de Camporredondo, contrajo matrimonio con Dña. Luisa Zúñiga (hija de Iñigo López de Zúñiga, Patrón de la antigua capilla de San Diego de Alcalá, y de Dña. Guiomar Dávila), naciendo de este enlace: Juan Enríquez de Cisneros, que sigue, y Felipe Enríquez de Cisneros.
IX.- El mayor, Juan Enríquez de Cisneros, fue noveno Señor de San Román de Entrepeñas y séptimo Señor de Camporredondo, Alba, Cardaño de Arriba y Cardaño de Abajo, Valsurbio, Valcubero, Miranda, Mirandilla y Puertos de Gormaz, Valcove y Hozpedroso, de todo lo cual fundó un nuevo Mayorazgo en 9 de Diciembre de 1574, y en todo designó para suceder, en primer lugar, a su hija mayor Dña. Francisca Enríquez de Cisneros. Fue su esposa Dña. Isabel de Peralta (hija del Licenciado Peralta de Segovia, del Consejo de Castilla), y en dicha señora tuvo a Francisca Enríquez de Cisneros, que sigue. Luisa Enríquez de Zúñiga, que falleció joven, y Juana Enríquez de Cisneros, que sucederá.
X.- La hija primogénita, Francisca Enríquez de Cisneros, fue décima Señora de San Román de Entrepeñas y octava Señora del Camporredondo. Contrajo matrimonio con Alonso de Zúñiga, pero no tuvo sucesión, por lo que pasó a heredar la casa su hermana.
XI.- Juana Enríquez de Cisneros, undécima Señora de San Román de Entrepeñas y novena de Camporredondo, etc. Casó dos veces: la primera, con Juan de Mier y Terán, Señor de la casa y solar de Terán, en el Valle de Cabuérniga, y la segunda, con el Licenciado Juan Díaz, vecino de Potes (Cantabria). Sin hijos. Del primer matrimonio nacieron: Juan Enríquez de Cisneros y Terán, que sigue. Pedro Enríquez de Peralta, llamado a heredar el Mayorazgo de su abuelo, en falta de la línea de su hermano, y Elena de Zúñiga, casada con el Licenciado Diego Díaz, de quien tuvo a Antonia Enríquez, mujer de Alonso de la Canal. Con sucesión.
XII.- El mayor, Juan Enríquez de Cisneros y Terán, fue decimosegundo Señor de San Román de Entrepeñas y décimo de Camporredondo, y casó en Madrid con Dña. Catalina Nevares de Santoyo (hija de Sebastián de Santoyo, Señor de las villas de Caravana, Valdelecha y Orusco y Secretario de la Cámara de Felipe II, y de Dña. María Ramírez de Amaya), y procrearon a Juan Enríquez de Cisneros y Nevares, que sigue. Diego Enríquez de Cisneros, que fue Colegial del Mayor de Santa Cruz, de Valladolid, y contrajo matrimonio con Dña. Isabel María Pereira de Solórzano (hija del Doctor Juan de Solórzano Pereira, Caballero de Santiago y de los Consejos de Castilla, Indias y Junta de Guerra, y de Dña. Clara Paniagua de Loaisa y Trejo). Murió poco tiempo después de celebrado este matrimonio Diego Enríquez de Cisneros, dejando una hija, que se llamó. Teresa Enríquez de Terán y Cisneros, que sucederá. Juana Enríquez de Cisneros, que tuvo aprobadas las pruebas para tomar el hábito de Comendadora de Santiago en Santa Cruz, de Valladolid, y después casó con Sebastián Zambrana de Villalobos, Caballero de Calatrava y de los Consejos de Ordenes y Castilla, cuya tercera mujer fue, y María Enríquez de Cisneros, que en el año de 1627, teniendo dieciséis años de edad, tomó el hábito de Comendadora de Santiago en Santa Cruz, de Valladolid.
XIII.- El mayor, Juan Enríquez de Cisneros Nevares, fue decimotercero Señor de San Román de Entrepeñas, decimoprimero de Camporredondo y Caballero de la Orden de Calatrava, en al que ingresó en 8 de Agosto de 1633. Le sucedió su hija.
XIV.- Catalina Enríquez de Cisneros, que fue decimacuarta Señora de San Román de Entrepeñas y duodécima de Camporredondo, primera mujer de Sancho de Tovar Enríquez de Castilla, Caballero de Santiago y Gentilhombre de boca del Rey. Murió Dña. Catalina de parto, sin dejar sucesión, por lo que en el año de 1646 se dio la tenuta de la casa de Camporredondo a
XV.- Teresa Enríquez de Terán y Cisneros (hija de Diego Enríquez de Cisneros y de Dña. Isabel María Pereira de Solórzano, citados en el número 2º. del párrafo doce de esta misma rama), que fue decimatercera Señora de Camporredondo. Se unió en matrimonio con su tío Fernando de Solórzano Pereira, Caballero de Santiago, y tuvieron por hijos a Fernando de Solórzano Enríquez de Cisneros, que sigue, y Josefa Enríquez de Solórzano de Cisneros, que sucederá
XVI.- Fernando de Solórzano Enríquez de Cisneros, decimocuarto Señor de Camporredondo y Caballero de la Orden de Alcántara, estuvo casado con Dña. Teresa María de Silva Nieto, hermana del Marqués de Tenebrón, pero murió sin dejar hijos, pasando la casa a su hermano.
XVII.- Josefa Enríquez de Solórzano de Cisneros, que fue decimaquinta Señora de Camporredondo. Casó dos veces; la primera con Francisco de Salazar, Caballero de Alcántara y Secretario de Su Majestad en el Consejo de Indias, parte del Perú, y la segunda, en 1685, con José de Ortega, del Consejo de Su Majestad en el Supremo de Indias. Murió Dña. Josefa a principios de 1689, sin dejar sucesión de ninguno de estos dos matrimonios.
Otra rama: En la villa de Valderas (León) moró otra rama del linaje Cisneros, de la que fue:
I.- El Licenciado Gaspar de Cisneros, natural de Valderas, que contrajo matrimonio con Dña. Isabel de Castro, natural de León, y de esta unión nació:
II.- Jacinto de Cisneros y Castro, natural de Valderas, que casó con Dña. Catalina López de Cantoral, natural de La Bañeza, y procrearon a
III.- José de Cisneros y López Cantoral, natural de La Bañeza, Gentilhombre de Su Majestad y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó en 2 de Noviembre de 1671. En su esposa Dña. Ana Teresa de Robles, natural de Madrid, tuvo a Ignacio de Cisneros y Robles, que sigue, y Jacinto de Cisneros y Robles, natural de Madrid y también del hábito de Santiago, con fecha 27 de Febrero de 1685.
IV.- El mayor, Ignacio de Cisneros y Robles, natural de Madrid, fue Ayuda de Cámara de Su Majestad, Guardarropa del Infante Cardenal, y Caballero de la Santiago. Se unió en matrimonio con Dña. Ana María Cabreros, natural de Nápoles (donde nació, siendo su padre Secretario de Estado y Guerra; pero originaria de Madrid, y de este enlace fue hijo:
V.- Antonio María de Cisneros y Cabreros, natural de Madrid, Ayuda de Cámara de Su Majestad, que vistió igualmente el hábito de Santiago desde el 22 de Octubre de 1745.
Biografía del Cardenal Cisneros
Naturalmente, al hablar del linaje "Cisneros" se hace inevitable citar al personaje más famoso del mismo, que no fue otro que Fray Francisco Jiménez de Cisneros, franciscano. Nació en Torrelaguna (Madrid) el año 1436, y murió en Roa (Burgos) el 8 de Noviembre de 1517. Reformador, prelado y gobernante. De padres hidalgos (Alfonso Jiménez y María de la Torre), procedentes de la villa de Cisneros (provincia de Palencia). Destinado a la carrera eclesiástica, realiza sus primeros estudios en Roa, al lado de un tío clérigo, y en Alcalá de Henares, en el Estudio Viejo anejo al convento de los franciscanos. Hace estudios universitarios en Salamanca, culminando con el grado de Bachiller en Derecho que le capacitaba para aspirar a cargos administrativos civiles y eclesiásticos y a los más pingües beneficios de la Iglesia. Con propósito de entrenarse en la administración eclesiástica y encontrar mejor fortuna, se dirige a Roma, de donde regresa pronto a España por imperativos familiares.
El 22 de Enero de 1471 es nombrado por el Papa Pablo II, Arcipreste de Uceda, con la sorpresa y desagrado del Arzobispo de Toledo, Monseñor Alfonso Carrillo. A esta decisión llegaba el pontífice al ser informado por el mismo Cisneros de una grave infracción de la jurisdicción eclesiástica hecha por su antecesor Pedro García de Guaza. Cisneros defendió tenazmente su derecho al arciprestazgo contra la oposición del arzobispo, siendo, por este motivo, sancionado con largos años de cárcel por el turbulento prelado. Termina su dura prisión logrando, al parecer, su intento. Pero, ante el temor de otras represalias, decide, con la protección del cardenal González de Mendoza, pasar al Obispado de Sigüenza en donde es nombrado Capellán Mayor en 1480.
Cisneros es ya un hombre maduro, hecho al sufrimiento y a la reflexión. Siente inquietud interior y en 1484 da un viraje radical a su vida. Descubre su vocación al retiro y decide hacerse franciscano de la Observancia. Recibido en la Orden, probablemente en el convento de San Juan de los Reyes (Toledo), recientemente edificado por los Reyes Católicos, cambia su nombre de pila -Gonzalo- por el de Francisco y pasa a vivir en los conventos de El Castañar y
La Salceda, herederos de la espiritualidad de Pedro de Villacreces. Transcurren diez años de entusiasmo en la soledad eremítica, que en 1492 se ve comprometida por su elección para confesor de la Reina Isabel.
Muy contra sus propósitos, totalmente orientados a la vida de retiro, se ve ascendido a las dignidades eclesiásticas. En la primavera de 1494 es elegido vicario provincial de los franciscanos de Castilla. El 20 de Febrero de 1495, por una decisión personalísima e inusitada de la Reina, es creado Arzobispo de Toledo, ante la sorpresa general. Tras los primeros momentos de vacilaciones que sus amigos, por encargo especial de la Reina, procuran disipar, prepara un amplio programa de renovación para su Iglesia e, incluso, para toda la provincia toledana. Con objeto de llevarlo a cabo, obtiene amplias facultades de Alejandro VI, reúne sínodos diocesanos en Alcalá (1497) y Talavera (1498), promulga nuevas constituciones inspiradas por criterios pastorales, organiza una serie de visitas a los arciprestazgos y dicta importantes prácticas para la mejor realización de la cura de almas, claramente precursoras de las leyes tridentinas que regulan la vida pastoral.
Al propio tiempo dirigía y promovía la reforma de los religiosos españoles, especialmente de su Orden franciscana. Alejandro VI le encomendaba el 5 de Julio de 1495 la visita y reforma de los religiosos de su diócesis, el 26 de Diciembre de 1496 lo constituía visitador de los franciscanos españoles, y el 1 de Septiembre de 1499 lo nombraba visitador y reformador de las Ordenes Mendicantes en España. Se preocupó especialmente de la reorganización y fortalecimiento interno de las Congregaciones de Regular Observancia, de la superación del conventualismo y de la dotación económica y adecuada dirección espiritual de los monasterios femeninos reformados, los cuales, por disposición de Alejandro VI, deberían depender en adelante de la parte reformada de su respectiva Orden. Su esfuerzo renovador se dirigió principalmente a las casas religiosas castellanas, pero llegó también a los religiosos aragoneses.
Desde Noviembre de 1499, siguiendo consignas de los Reyes, dirigió personalmente una campaña de evangelización de los moros granadinos. El método seguido para presionar a los moros a aceptar el bautismo -dádivas, castigos, amenazas, etc.-, entonces muy corriente y hasta justificado teóricamente, y, especialmente, su eficacia inmediata, provocaron tumultos y levantamientos en Granada y en las Alpujarras. Cisneros, que vivió muy de cerca los sucesos, relata en sus cartas esta experiencia misional que él creía comparable a la de la primitiva Iglesia. Las conversiones se produjeron a miles, llegando la fama hasta el papa, que felicitó a Cisneros. Pero estas experiencias eran para Cisneros fugaces. Cada vez iba alejándose más de la vida pastoral directa.
Alboreaba el siglo XVI con dolorosos presagios: guerras en Andalucía y en la frontera pirenaica, enfermedad y muerte de su regia penitente Dña. Isabel, con los inevitables cambios en el panorama político castellano.
Desaparecida la reina Isabel, Cisneros siguió apoyando al regente D. Fernando. Tras discusiones y divergencias entre D. Fernando y Felipe I, se llegaba, por mediación de Cisneros, a la Concordia de Salamanca de 24 de Septiembre de 1505, claramente favorable al aragonés. D. Felipe I fallecía el 25 de Septiembre de 1506, agravándose todavía más el ya tenso ambiente castellano.
Se constituyó inmediatamente una Regencia presidida por Cisneros, a quien Dña. Juana concedió amplias atribuciones. La labor del arzobispo mira ahora a mantener el orden amenazado por las facciones nobiliarias y a acelerar el retorno a Castilla de D. Fernando. Éste, en recompensa, le agenció el capelo cardenalicio (17-V-1507) y le encomendó la dirección de la Inquisición (15-VI-1507). Desde entonces la presencia de Cisneros se hace insoslayable en el escenario político castellano.
Mientras D. Fernando realiza sus obras maestras de política europea, Cisneros concentra sus esfuerzos en las conquistas africanas, para las cuales tenía proyectos de largo alcance. Financia en 1507 la conquista de Mazalquivir. Dirige personalmente en 1509 la conquista de Orán. Y sigue de cerca las expediciones de los siguientes años en las cuales no puede colaborar tan directamente por intrigas urdidas en la Corte. Los nuevos territorios conquistados son organizados eclesiásticamente y Orán, tras una enojosa disputa entre Cisneros y el franciscano fray Luis Guillén, pasa a ser colegiata de la diócesis toledana.
Al morir el Rey Católico, Cisneros queda constituido Regente por disposición testamentaria (23-I-1516), no obstante los manejos contrarios del partido flamenco, que apoyaba las pretensiones de Adriano de Utrecht, futuro Adriano VI, y del séquito del Infante D. Fernando, hermano de Carlos V. Éste hubo de aceptar la decisión de su abuelo, si bien su ministro Chievres envió al lado de Cisneros hombres de su confianza (Adriano de Utrecht, La Chaulx, Amerstoff) que fiscalizasen el gobierno del Arzobispo. Pero la energía y sagacidad del cardenal logró superar las oposiciones y gobernar solo. Se situó en Madrid, el punto geográfico más estratégico para el control del reino castellano.
Hubo de enfrentarse durante la Regencia con graves problemas de orden interno y externo. Aparecieron brotes de insumisión en Baeza, Úbeda, Cuenca y Burgos, graves controversias dinásticas y pleitos entre D. Pedro Girón y D. Juan Alonso de Guzmán, entre el duque de Alba y la villa de Huéscar y, sobre todo, una peligrosa oposición nobiliaria capitaneada por el Condestable de Castilla, el Conde de Benavente y los duques de Medinaceli, Alburquerque e Infantado. La energía y destreza del Regente logró mantener el orden y superar las insidias que se le hacían desde Bruselas en donde trabaja por la causa cisneriana su fiel amigo y embajador D. Diego López de Ayala. Instrumento de orden y disuasión de toda clase de revueltas había de ser la Gente de Ordenanza, milicia ciudadana permanente que Cisneros logró organizar, no obstante la viva oposición de la ciudad de Valladolid, a la que secundaban Burgos y León. Con estas sabias medidas y la dispersión de algunos intrigantes consejeros del Infante D. Fernando, preparó a Carlos V la sucesión en los reinos hispánicos.
En el exterior fue varia la fortuna de la Regencia. El intento navarro-francés de devolver el trono a Juan de Albret fue contenido enérgica y certeramente. Las tropas castellanas al mando del veterano Capitán Fernando de Villalba desbarataron el ejército enemigo en las gargantas de los Pirineos. El Duque de Nájera pasó a ocupar el cargo de virrey de Navarra. Se destruyeron algunas fortalezas que podrían servir de baluarte para futuros levantamientos.
No fue tan afortunada la acción del Regente contra los corsarios africanos que infestaban las costas españolas y las posesiones del Norte de África. Horuc Barbarroja, con su coraje proverbial, se paseaba victorioso por el Mediterráneo.
Bugía resistió sus ataques. El Peñón, Melilla y Arcila se sostuvieron con dificultad. Argel estaba gravemente amenazada, sobre todo desde que una flota castellana al mando de Diego de Vera sucumbía en 1516 a un ataque de Barbarroja. Cisneros no pudo ya contar nuevos triunfos en su preferido escenario norteafricano.
La organización de los nuevos territorios americanos fue otra de las vivas preocupaciones del Regente. A partir de 1500 había promovido diversas expediciones de misioneros, especialmente franciscanos (1500, 1502, 1508, etc.) llegando incluso a desprenderse de sus más íntimos colaboradores, como fray Francisco Ruiz, que partieron como misioneros a las Antillas. Se creaban por entonces las primeras sedes episcopales y Cisneros se cuidó, por su parte, de la organización de los religiosos destinados a la vanguardia misionera. En 1516, intentando encontrar una solución para el problema de las encomiendas, vivamente discutido en España y América, envía a las Antillas a tres religiosos jerónimos (Bernardino de Manzanedo, Luis de Figueroa y Alonso de Santo Domingo) con instrucciones muy precisas para la reorganización de los poblados indios y de la administración de los nuevos territorios. El estudio y discusión de estos problemas continuará durante los años posteriores a la Regencia.
Además de asceta, reformador y político, Jiménez de Cisneros fue un genial creador y mecenas de instituciones y obras culturales y científicas, de corte renacentista. La Universidad de Alcalá de Henares es la más excelsa de sus creaciones en este campo. Comenzada el 14 de Marzo de 1498, pudo ya abrir aulas en 1508. Su cabeza era el Colegio Mayor de San Ildefonso, cuyo director era ipso facto rector de la Universidad. A su lado estaba la colegiata de los Santos Justo y Pastor ampliamente reorganizada y dotada por Cisneros para que constituyese un centro de vida sacerdotal modelo. El cuadro debería completarse con la creación de un crecido número de colegios mayores y menores -18 en total-, plan que no pudo realizarse en vida del cardenal. Inspirándose en la Universidad de París, de la cual procedía la mayor parte de los primeros profesores complutenses, se propuso convertir Alcalá en una academia humanístico-teológica, fragua de una Teología renovada al contacto directo con las fuentes en sus textos originales. Se concedía amplia libertad a las opiniones, dando albergue generoso a las tres escuelas más en boga: tomismo, escotismo y nominalismo.
Obras: El programa humanístico y teológico preconizado por el Cardenal necesitaba un esfuerzo editorial previo de textos sagrados y profanos. La primera gran empresa cisneriana en este sentido fue la Biblia Sacra Polyglota, llamada Complutense, considerada la obra más representativa del Renacimiento Español. La realización corrió a cargo de un equipo de humanistas, filólogos y orientalistas que trabajó directamente sobre los textos originales, sirviéndose de los códices que Cisneros pudo reunir. Se publicó en seis volúmenes que ofrecen paralelamente los textos originales griego, hebreo y caldeo, con traducción latina interlineal y un diccionario hebreo con su correspondiente gramática (vol. VI). La impresión fue encomendada a Guillén de Brocar, resultando un espléndido monumento tipográfico. Cisneros tuvo la alegría de ver terminada esta obra que fue el sueño de su vida. Otros planes similares de ediciones de textos clásicos y teológicos se quedaron en proyectos vida de Cisneros no dio margen para nuevas empresas de esta envergadura. Junto con estas ediciones se realizaron también, gracias al mecenazgo del cardenal, muchas otras de literatura espiritual, obras nacionales o extranjeras a través de las cuales se difundía y arraigaba sólidamente en España la literatura bajo-medieval de la mística renana y de la Devotio Moderna. Al lado de estas grandes realizaciones cisnerianas, podrían colocarse muchas otras de menor categoría. De ejemplo podrían servirnos sus numerosas obras benéficas, tan desconocidas; 12 iglesias, ocho monasterios, cuatro hospitales y un elevado número de obras de caridad y beneficencia, estrellas menores en ese luminoso firmamento en que brillan las grandes obras de Cisneros.
La muerte le sorprendió en plena acción y lucidez en Roa (Burgos) cuando se dirigía al encuentro del nuevo rey Carlos I, el 8 de noviembre de 1517. Losrumores entonces originados y ampliamente difundidos posteriormente sobre un supuesto envenenamiento y la pretendida ingratitud de Carlos I hacia Cisneros no pasan de ser vulgares infundíos que rechaza el más elemental sentido histórico. Cisneros dejó tras de sí una imperecedera fama de asceta y la admiración y veneración de los españoles. Su causa de beatificación, iniciada en la sede toledana en 1530 y llevada con gran calor a lo largo del siglo XVII, no pudo coronarse con la elevación de Cisneros a los altares. Las objeciones elevadas contra ella carecen hoy de valor. Se trata sobre todo de interpretaciones de sucesos inspiradas por criterios muy circunstanciales.
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ARMAS
Escudo jaquelado de quince piezas, ocho de oro y siete de gules.
En plata, una barra de gules, acompañada de tres flores de lis de azur dos
arriba y una abajo.

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Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en
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También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes. La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.
BIBLIOGRAFÍA
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