D I E G O

DIEGO - DE DIEGO

Esta noble y antigua familia estuvo muy extendida por toda España, existiendo diferentes líneas en Asturias, Cantabria, Burgos, Navarra, Aragón y Valencia.

Juan Diego fue en 1133 Señor en Cascante y Arguedas; Juan Diego, caballero aragonés, en 1152 ejerció el alto cargo de Justicia de Aragón, y otro del mismo apellido, hijo de Juan Díez, también lo fue en 1157. Fernando Diego sirvió al Rey D. Jaime I en la conquista de Valencia como Mesnadero, siendo el fundador de la línea establecida en este reino, cuya nobleza fue confirmada a Andrés de Diego, vecino de San Felipe, hoy Játiva, el 21 de Diciembre de 1801.

Otros Juan de Diego se halló en la toma del fuerte llamado Galera en la guerra de los moriscos, en las Alpujarras, por cuyo motivo el Monarca Felipe III le concedió privilegio de ratificación de su nobleza, en que le titula nobilísimo, haciéndole merced de nuevas armas, que más adelante describiremos. Felipe IV hizo merced de maravedíes al citado Juan de Diego.

Del valle de Carriedo (Cantabria) procede la noble rama del apellido Diego establecida en México.

Casa de Covaleda. En la villa de Covaleda, del partido judicial de Soria, hubo una casa de este apellido, de la que fue:

I.- Antonio de Diego, natural de Covaleda, que contrajo matrimonio con Dña. Ana Herrero, y fueron padres de:

II.- Pedro de Diego, bautizado en Covaleda el 8 de Agosto de 1686, que fue Regidor y Alcalde por el estado noble y casó en 15 de Agosto de 1709 con Dña. María Escribano, de la misma naturaleza, y tuvieron por hijo a:

III.- Juan de Diego Escribano, bautizado en Covaleda en 15 de Diciembre de 1711, Alcalde de la Santa Hermandad y Alcalde ordinario por el estado noble, empadronado como tal varios años, que se unió en matrimonio con Dña. Isabel Escribano, de igual naturaleza, naciendo de este enlace:

IV.- Juan de Diego y Escribano, bautizado en Covaleda el 20 de Septiembre de 1750. Pasó al lugar de Salduero, del mismo partido judicial de Soria, y contrajo allí matrimonio con doña María Victoria Calonge y de Diego, natural de Salduero (y descendiente de otra casa del apellido Diego radicada en dicho lugar, como se verá más adelante), naciendo de esa unión:

V.- Santiago de Diego y Calonge, bautizado en Salduero el 4 de Agosto de 1778 y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 15 de Diciembre de 1815.

Casa de Salduero. En este lugar, del partido judicial de Soria, no solo moró la anterior rama, dimanada de la casa de la villa de Covaleda. Tuvo también allí asiento otra familia del apellido Diego, que entroncó con aquella, como queda referido, y de la que fue:

I.- Pedro de Diego, natural de Salduero, que casó con su deuda doña María de Diego y fueron padres de:

II.- Juan de Diego, natural de Salduero, que contrajo matrimonio con doña Inés Benito, naciendo de esta unión:

III.- Inés de Diego y Benito, natural de Salduero y esposa de Manuel Calonge, que la hizo madre de:

IV.- Victoria María Calonge y Diego, bautizada en Salduero el 4 de Agosto de 1718. Casó esta señora con Juan de Diego y Escribano, citado en el párrafo IV de la anterior casa de la villa de Covaleda, del que tuvo la sucesión referida allí.

También nacieron y moraron en el lugar de Salduero descendientes de la casa del apellido Diego de la villa de Neila (Burgos), como a continuación se explica.

Casa de Neila. En esta villa de Neila, del partido judicial de Salas de los Infantes (Burgos), tuvo casa otra rama del apellido que nos ocupa, a la que perteneció:

I.- Domingo de Diego natural de Neila, que casó con Dña. Juana Sánchez y fueron padres de:

II.- Pedro de Diego Sánchez, natural de Neila, que casó con Dña. María de Oradea, naciendo de esta unión:

III.- Pedro de Diego y Oradea, bautizado en Neila el 4 de Junio de 1694 y casado allí el 4 de Julio de 1723 con doña Francisca Martín Tenorio, de la misma naturaleza, a la que hizo madre de:

IV.- Gregorio de Diego Martín, bautizado en Neila el 14 de Marzo de 1735. Pasó al lugar de Salduero, del partido judicial de Soria, donde ya moraban otras ramas del apellido Diego, como se refirió anteriormente, y casó allí con doña Josefa Martín Pérez, bautizada en Salduero el 14 de Noviembre de 1756, naciendo de este enlace los siguientes hijos:  Bartolomé Agustín de Diego Martín, que sigue, Ángel Antonio de Diego Martín, natural de Salduero, y  Gregorio de Diego Martín.

Estos tres hermanos ganaron ejecutoria de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid el 30 de Septiembre de 1826, obedecida por el Ayuntamiento de Burgos.

V.- El mayor, Bartolomé Agustín de Diego Martín, fue bautizado en Salduero el 28 de Agosto de 1759 y casó en Madrid en la parroquia de San Miguel, el 29 de Marzo de 1781, con Dña. Ángela Ana Correas y Gallego, de la que tuvo a:

VI.- Juan Bautista de Diego y Correas, bautizado en Madrid, en la misma parroquia, el 26 de Junio de 1782, que fue Intendente de Provincia y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 1º. de Octubre de 1838.

Línea de Espinosa de los Monteros. Otra línea muy principal de esta familia radicó en la villa de Espinosa de los Monteros y de ella descendieron Manuel de Diego, vecino de Nájera (Logroño) y originario de Espinosa, y Juan García Diego, a los que dio certificación de nobleza y armas Juan Alfonso de Guerra y Sandoval en 4 de Septiembre de 1753.

Entre las genealogías de las pruebas de nobleza para ser Monteros de Cámara de Su Majestad se encuentra la que se contiene en las verificadas por dicho Juan José García Diego en 1750, como descendiente de la casa de su primer apellido en Lorantiguo de Bárcenas, y la de su pariente Juan de Rozas García Diego en 1690.

En Santander (Cantabria). Casa del Barrio de los Soportales:

También tuvo mucho lustre la casa del apellido Diego, sita en el barrio de los Soportales, en Santander. En el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Santiago, Manuel Diego Povedilla, descendiente de dicha casa, se describe esta en los términos siguientes: “Una casa de dos suelos, la mitad de cantería y la otra mitad de “carpintería hecha de madera y ladrillo”, tiene un balcón de madera largo con dos ventanas, y al medio, una rasgada, todo lo cual parece mirar al norte, y al lado del Mediodía, toda la fachada es de cantería y tiene dos ventanas, y sobre la de en medio, se hallaba el escudo de piedra”.

Procedió de ese solar:

I.- Pedro Diego Arce, que se avecindó en el lugar de Escobedo, del partido judicial de Villacarriedo, y casó allí el 6 de Abril de 1603 con Dña. Juliana de Escobedo, inscrita como hijodalgo en los padrones de Santander de 1651 y 1656 y su marido en el de 1629. Ambos testaron el 14 de Mayo de 1640 ante el Escribano de Santander Diego Ibáñez Concha, y el 7 de Agosto del mismo año, declarando por herederos a sus hijos: Juan Diego Escobedo, que sigue, Diego Diego Escobedo, Emeterio Diego Escobedo, María Diego Escobedo, Asunción Diego Escobedo, Otro Diego Diego Escobedo, Pedro Diego Escobedo, y  María Diego Escobedo.

II. El mayor, Juan Diego Escobedo, fue bautizado en Santander el 26 de Mayo de 1613 y empadronado como noble en 1629, 1651 y 1656. Casó el 7 de Noviembre de 1649 con doña Ana de Cuartas y Revilla, y procrearon a:  José Diego y Cuartas, que sigue, Francisco Diego y Cuartas, y  María Diego y Cuartas.

III.- El primogénito, José Diego y Cuartas, recibió el bautizo en Santander el 28 de Marzo de 1654, siendo inscrito como hijodalgo en los padrones de 1656, 1668, 1702 y 1716. En la misma capital se desposó el 7 de Enero de 1682 con Dña. Ana María de Povedilla y Menocal, naciendo de esta unión:  José Diego Povedilla.  Fernando Diego Povedilla, Joaquín Diego Povedilla, prebendado, Francisco Diego Povedilla, clérigo, Manuel Antonio Diego Povedilla, que sigue,  Teresa Diego Povedilla,  Asunción Diego Povedilla, Josefa Diego Povedilla, Manuela Diego Povedilla, y  José María Diego Povedilla.

IV.- El quinto de estos diez hermanos, Manuel Antonio Diego Povedilla, fue bautizado en Santander el 6 de Febrero de 1711 y desempeñó los cargos de Regidor General de la Real Abadía y Comisario de Guerra de Marina e ingresó en la Orden de Santiago el 2 de Junio de 1746.

Casa y ramas del valle de Carriedo (Cantabria). A más de la mencionada casa santanderina del apellido que nos ocupa, hubo otras igualmente nobles en el Valle de Carriedo, partido, de Villacarriedo. Una de ellas radicó en la villa de Vega de Pas, y de ella fue:

I.- Bartolomé Diego Madrazo, vecino de Vega de Pas, casado con Dña. Felipa Azcona, a la que hizo madre de:

II.- Bartolomé Diego Madrazo, vecino de Nuestra Señora de Vega, que contrajo matrimonio con doña Cecilia Ruiz de la Peña, y fueron padres de:

III.- Marcos Diego Madrazo, vecino de Saro, que casó con doña María Cobo, naciendo de esta unión: Gaspar Diego Madrazo, y  Manuel Diego Madrazo, ambos descendientes de Carriedo y originarios de Vega de Pas.

Todo se prueba por los empadronamientos de nobleza que se conservan en el Ayuntamiento del Valle de Carriedo, con relación a los pueblos de Vega y Villafufre.

A otra rama del valle de Carriedo perteneció:

I.- Bartolomé Diego, marido de doña María Pardo, vecinos de San Roque de Ríomiera, y ambos padres de:

II..- José Diego Pardo, casado con doña Juana Cobo, vecinos de Selaya, que tuvieron por hijo a:

III..- Lorenzo Diego Cobo, que casó con Daña. María Magdalena Barquín. Estos esposos fueron vecinos de Ríomiera, y procrearon a: Antonio Diego Barquín, vecino de Saro, que probó su hidalguía en 1777, y Juan Diego Barquín, que caso con Dña. Josefa Gómez Mazorra y fueron padres de Manuel, José y Juan Diego, que igualmente probaron su nobleza en el citado año y en 1789.

Otros datos. Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Valladolid: Juan de Diego, vecino de Campo de Caso, en 1592; José y Tomás de Diego, vecinos de Soriego (Asturias), en 1756; José y Juan de Diego, vecinos de Gobezanes, en 1767; Diego de Diego, vecino de Oviedo, en 1790; Manuel de Diego, vecino de Nájera (Rioja), en 1740; Andrés y Juan de Diego, vecinos de la Montaña, en 1753; Francisco y Juan de Diego, en 1742 y 1759, que eran vecinos de Presilla de Toranzo; Bonifacio Domingo y Manuel de Diego, vecinos de Obeso, en 1816, y José y Juan Manuel de Diego, vecinos de Esles de Cayón, en 1825. Estos eran de la rama de Santander.

En la Real Chancillería de Valladolid hay justificaciones de nobleza en las que aparecen unidos los apellidos Diego y Madrazo, de las casas de la Montaña de Santander (hoy Comunidad Autónoma de Cantabria), pudiendo citarse las de Lázaro Diego Madrazo, vecino de Mijarojos, 1722; Andrés Diego Madrazo, vecino de Liérganes, 1734; Antonio Diego Madrazo, 1736; Calixto Alejandro Diego Madrazo, vecino de San Martín de Toranzo, 1761, y Bernardo Diego Madrazo, vecino de Renedo, 1816.

Ante la misma Chancillería probaron su hidalguía en 1773: Ramón, Javier, Pedro Domingo Román y Manuel de Diego, con sus hijos, como descendientes de Jerónimo de Diego y de su mujer Dña. Angelina Tagle, vecinos de San Román de Cayón (Cantabria).

A este apellido perteneció Gerardo Diego (Santander, 1896 - Madrid, 1987). Poeta español considerado una de las figuras más representativas de la generación del 27, a la que agrupó por primera vez en una célebre antología y que encabezó el redescubrimiento de Góngora. Profesor de literatura y de música, inició su andadura poética con El romancero de la novia (1920), que denotaba cierta influencia de Juan Ramón Jiménez y su aprecio por las formas tradicionales. Después de una breve estancia en París, donde hizo amistad con Vicente Huidobro y conoció la pintura cubista, reveló su permeabilidad a las corrientes vanguardistas, como el creacionismo, en versos de gran musicalidad. Frutos inmediatos de esta experiencia fueron Imagen (1922) y Manual de espuma (1924), libro este último en el que fusiona al modo cubista dos o tres temas en el mismo poema, el cual a su vez actúa como agente creador de las imágenes. Desde entonces alternó ambas vertientes hasta el punto de hacer de esta alternancia una de las características de su creación lírica. De aquí que no pueda analizarse su obra por etapas cronológicas sino a través del reconocimiento de esas dos vías paralelas representadas, según su propia enunciación, por la "poesía relativa", sostenida por la realidad perceptible, y la "poesía absoluta", sustentada en la misma palabra poética y muy secundariamente en la realidad evidente. En este sentido, la primera se apoyó en las formas tradicionales, y la segunda, en las vanguardistas. Críticos como Manuel Cossío, Eugenio de Nora o Dámaso Alonso consideraron a su vez que la conjugación de ambas tendencias lo movió a revitalizar formas estróficas tradicionales con contenidos vanguardistas y a mostrar una gran diversidad de emociones como fundamento de un riguroso sistema poético. A ello contribuyó asimismo el dominio del lenguaje, una intuitiva aplicación de los recursos técnicos y expresivos, y un consciente desapego por el tono trascendentalista.

Los libros que marcan el inicio de este proceso creador son Fábula de Equis y Zeda y Poemas adrede (1932), en los que la décima, la sextina real y otras formas métricas comunes a la poesía barroca confieren una cierta estabilidad a los contenidos vanguardistas, al mismo tiempo que un léxico claro y preciso surgido de la realidad evidente y una sintaxis musical le sirvieron para soportar la pluralidad significativa de las imágenes. El precio de esta preceptiva fue la pérdida de intensidad emotiva, cosa que compensó con la fuerza esencial de su palabra poética. De su vasta obra cabe destacar Versos humanos (1925), Ángeles de Compostela (1940), Alondra de verdad (1941), La luna en el desierto (1949), Biografía incompleta (1953), Poesía amorosa (1965), Vuelta del peregrino (1967), La fundación del querer (1970) y Versos divinos (1971). En 1947 ingresó en la Real Academia Española. Entre otros galardones, recibió el Premio Nacional de Literatura (1925), compartido con Rafael Alberti, y en 1980 el Cervantes, que compartió con Jorge Luis Borges.

 

ARMAS

Las más generalmente usadas por los de este apellido, fueron las siguientes: Escudo cuartelado en sotuer: 1º. y 4º., de azur, con un lucero de oro de diez rayos, y 2º. y 3º., de plata, con una venera de gules. (Atienza, González-Doria y Cadenas añaden que las veneras están cinceladas en oro). Así las traían las ramas del Valle de Carriedo, la de México y otras.

La casa del barrio de los Soportales, en Santander, modificó las anteriores armas, pues en las informaciones originales del Caballero de Santiago, Manuel Diego Povedilla, anteriormente citado, consta el acta de reconocimiento del escudo de armas que aparecía en la fachada de su casa solariega del barrio de los Soportales y en la capilla de San José, del convento de San Francisco, también en Santander y de la que era Patrono, y en dicha acta se consigna que el mencionado escudo labrado en la piedra, “tiene encima un morrión con su plumaje, y en el cuartel del lado derecho, se muestran en campo azul dos luceros de oro de diez rayos cada uno, y al de la izquierda, una torre de piedra almenada y una orla (bordura) azul y en ella ocho conchas de plata, y al lado de abajo, por la derecha, tiene ocho jaqueles, cuatro de plata y cuatro verdes contrapuestos, y a la izquierda, en campo azul, "tres barras"  de plata con siete armiños de sable”. Se consigna también en la misma acta que las armas que figuran en dicho escudo pertenecían a los Diego, Povedilla, Cuarta y Menocal (los "Menocal" no portaron tres barras, fueron tres bandas). Son, pues, las correspondientes al apellido “Diego”, de la referida casa, las contenidas en el primer cuartel, o sea los dos luceros de oro de diez rayos, en campo de azur, que figuran igualmente en el escudo cuartelado en sotuer, descrito en primer lugar.

La línea de Espinosa de los Monteros (Burgos) ostentó este otro escudo cuartelado en cruz: 1º. y 4º., de azur, con tres bandas de plata, y 2º. y 3º., de gules, con una torre de oro, con puerta y ventanas de azur.

El caballero Juan de Diego, a quién Felipe III concedió el privilegio de nuevas armas, las organizó de esta manera: Escudo cuartelado: 1º., de oro, con una banda de gules engolada en cabezas de dragones de sinople; 2º., también de oro, con cinco panelas de gules, puestas en sotuer; 3º., de sinople, con tres bandas de oro, y 4º., de azur, con cinco estrellas de plata, puestas en sotuer. Bordura general, componada de oro y gules; las piezas de oro, cargadas de un armiño de sable, y las piezas de gules, de un sotuer de oro.

Otros: En campo de gules, dos fuentes de tres platos cada una, puestas en faja.

 

Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en

e-mail: albakits@albakits.com

Con el patrón también le incluiremos todos los datos que tengamos de los apellidos, nosotros solo le cobramos por los dibujos, puede ver los precios en la pagina principal de HERALDICA  La información es una cortesía de ALBA KITS, aunque en ocasiones solo disponemos del escudo y no hay información.

También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes.  La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.

 BIBLIOGRAFÍA

 


 

 

VOLVER