D U Q U E   DE   E S T R A D A

Dicen María del Carmen González Echegaray y Gonzalo García de la Pedrosa en su obra conjunta "Diccionario de Apellidos y Escudos de Cantabria" con respecto a este apellido: Importante casa e ilustre linaje de las Asturias de Santillana, del lugar de Val de San Vicente, donde existe la famosa Torre de Estrada, cuyo lema dice: "Yo soy la casa de Estrada, fundada en este peñasco, más antigua que Velasco, y al Rey no le debo nada". En la torre que aún existe erguida en su peñasco, en el lugar de Estrada junto a Serdio en Val de San Vicente, existen dos escudetes en la ruinosa capilla, exiguos, por su antigüedad ya que posiblemente sean de los más primitivos de Cantabria. En uno de ellos aparecen en campo sencillo, tres fajas y bordura de escaques, que son las armas de Ceballos, y en el otro un águila explayada que son las armas de Estrada. Se dice que este linaje descendía por línea directa de los antiguos Duques de Cantabria.

Se remonta el origen de esta estirpe a la Edad Media, y según cuenta el Memorial de la casa, Fernán Ruiz, llamado "El Duque", era hijo de Rodrigo González de Estrada, que en el siglo XII repartió con sus hermanos las casas solariegas que tenía en las Asturias de Santillana y a él le tocó en suerte la torre de Estrada con todas sus posesiones y prerrogativas, coto redondo, etc., añadiendo a su nombre el de "Duque de Estrada", no como título de nobleza sino como apellido, que así se conserva hasta hoy día. El escudo de los Ceballos se debe a la vinculación de este apellido al casar Fernán o Ferrán García Duque de Estrada con Dña. Elvira de Ceballos, en el siglo XIV. De esta ilustre casa descienden también varias familias de las que trataremos en el apellido "Estrada". Pasaron ramas de este linaje a Colombia, Asturias y Castilla.

Para otros genealogistas y tratadistas este linaje es de infanzones aragoneses, añadiendo que se registran individuos desde el siglo XVI en varias localidades del Somontano oscense.

I.- Juan Pariente de Llanes (hijo de Alonso Pérez de Aboño y Dña. Juana de Cue naturales y vecinos de la villa de Llanes, fue Alcalde del Castillo fortaleza en la misma villa, Caballero de la Orden de Calatrava, gran servidor del Rey D. Juan II, y testigo en su última disposición testamentaría, Maestre de Sala y Contador Mayor del Rey D. Enrique IV) estuvo casado con Dña. Mayor de Nava, descendiente de la tan poderosa como ilustre familia de los Álvarez de Asturias, de cuyo matrimonio tuvieron por hija a Dña. Marquesa de Nava, que casó con D. Fernando Duque de Estrada, de quienes descienden los Duques de Estrada, los Condes de la Vega de Sella y otras muchas familias ilustres.

II.- Juan Duque de Estrada. Cuando los Reyes Católicos acabaron de sujetar a Granada el año de 1492, despacharon embajadores para todos los Reyes y Príncipes de la Cristiandad, dándoles nuevas de tan dichosa victoria. Cerca del Sumo Pontífice, enviaron con la misma embajada a Juan de Estrada, Capitán insigne, de Llanes en Asturias, que como testigo de vista dio cuenta al Papa como la guerra con los moros, ya por la misericordia de Dios era acabada en España, y los enemigos de Cristo quebrantados y rendidos, y como Granada, soberbia antes con los despojos de los cristianos, quedaba en servidumbre; con la cual nueva alegró Juan de Estrada toda la curia romana, donde se hicieron grandes procesiones en hacimiento de gracias, y se celebró con gran solemnidad esta victoria según lo refieren Mariana y Carvallo. Este Juan de Estrada, o más bien Juan Duque de Estrada, fue hijo primogénito de Fernando Duque de Estrada y de Dña. Marquesa de Nava, hija de Juan Pariente de Llanes, y casó de primer matrimonio, con Dña. Isabel de Tobar y Sandobal, de la casa de San Martín y Boca del Buergano, así como del segundo, con Dña. María de Ulloa de la casa de los Marqueses de Mota.

III.- Fernando Duque de Estrada, hermano de Juan Duque de Estrada, fue bravísimo varón y de mucha autoridad para con los Reyes Católicos, con quien trataban los negocios de más importancia; y así en las peligrosas guerras que trajeron con los Reyes de Francia sobre el reino de Nápoles, tratándose de paces, enviaron los Católicos a Francia, a Fernán Duque de Estrada para hacer los asientos y conciertos; y por que las paces no se pudieron concluir tan en breve, se asentaron treguas desde el principio del año de 1496; y después, al año siguiente, volvió Fernán Duque a Francia a tratar y acabar las paces; y aunque todo lo hecho se desbarató con la muerte de Carlos VIII Rey de Francia, como refiere Mariana, el año de 1502 fue el mismo Fernando Duque a visitar al Rey Enrique de Inglaterra de parte de los Reyes Católicos como afirma el mismo autor, el cual dice «que siendo Fernán Duque, Maestre de sala del Rey Católico, fue de su parte a hacer los requerimientos al Duque de Nájera, que estaba en la misma ciudad, hecho fuerte contra el Rey el año de 1507 » y hay de este notable Llanisco Asturiano otras honradas memorias en las crónicas de estos Reyes.

IV.- Fernando de Estrada, hijo de Fernán Duque de Estrada, casó con Dña. Juana Manrique, hija del Duque de Nájera, y tuvieron por hijo y sucesor a Fernando de Estrada que casado con Dña. María de Caso y Nava, hija de Gonzalo Fernández de Caso, y Dña. María de Nava, tuvieron por hijo a Fernando de Estrada, que casó con Dña. Marquesa de Valdés, hermana del señor D. Fernando de Valdés; Arzobispo de Sevilla, Inquisidor general, Presidente de Castilla, del Consejo de Estado, Gobernador del Reino y fundador de la Universidad de Oviedo; y ambos hermanos, eran hijos de Juan Llano de Valdés. Hubieron por hijo a Fernando de Estrada, que casó con Dña. María Manrique de Guevara, hija de D. José de Guevara, Señor de Treceño, Conde de Escalante y virrey de Navarra, y de Dña. María Manrique, hermana del tercero Marqués de Aguilar, Grande de España y virrey de Cataluña, y de D. Pedro Manrique, Cardenal y Obispo de Córdoba y Protector de Alemania; cuyos tres hermanos eran biznietos del Conde D. Tello, Señor de Vizcaya y de Castañeda, hermano de D. Pedro "el Cruel". Este Fernando de Estrada y Dña. María Manrique de Guevara su mujer, tuvieron por su hijo primogénito, y sucesor de esta casa, a Fernando Duque de Estrada, señor de la casa y Coto de Estrada, primer Conde de la Vega de Sella, castellano perpetuo del castillo fortaleza y villa de Llanes, vecino de la misma, que casado con Dña. Petronila Idiaquez y Moxica, hubieron como hijo y sucesor legítimo a otro D. Fernando Duque de Estrada, que casó con su prima Dña. Juana María de Eguino, y estos a D. Fernando Duque de Estrada, y después nietos y biznietos, hasta el actual Conde de la Vega de Sella. Los mismos D. Fernando de Estrada y Dña. María Manrique, tuvieron por segundo hijo a D. Antonio de Estrada Manrique que fue corregidor de Toro, y estuvo casado con Dña. Juana Fernández Harnero, habiendo tenido por hijos a D. Antonio de Estrada Harnero, Comendador de Mora en la orden de Santiago, a Dña. Margarita, que casó con D. Gonzalo Ruiz de Junco, a Dña. María que estuvo casada con D. Baltasar González de Cienfuegos, a Dña. Juana que casó con D. Andrés de Tejada Vallejo y Eguino, Caballero de la orden de Santiago, de todos los cuales descienden muchas ilustres familias, enlazadas con las de diferentes ramas de los Posadas, los Valdés, los Rivero y los Duques de Estrada.

A este apellido también perteneció Diego Duque de Estrada (Toledo, 15 de Agosto de 1589 - Cagliari, 1647), escritor y aventurero español del Siglo de Oro. De creer todo lo que cuenta en su autobiografía, tuvo padres nobles y, huérfano a los tres años y gran espadachín desde muy joven, caballista consumado, guerrero y cortesano, fue perseguido por la justicia al matar precipitadamente a su amada y a su mejor amigo, a quienes descubrió en el mismo cuarto. Duque de Estrada se refugió en la milicia y participó en asaltos al norte de África, se batió en Antequera y Sevilla con valentones de fama y, capturado por los corsarios, recobró la libertad con la ayuda de un antiguo esclavo de su abuelo. Por sus homicidios y violencias lo arrestaron y lo condujeron a Toledo: interrogado, torturado y sentenciado a muerte, apeló al Duque de Lerma y se escapó de la cárcel con ayuda de una monja que se enamoró de él. Consiguió embarcar para Italia y recorrer todos los escenarios de las guerras europeas del tiempo, así como todo el teatro de los enfrentamientos mediterráneos con el turco, llevando a cabo sospechosas hazañas heroicas, siempre llamativas. En esa vorágine de imposible resumen desempeñó múltiples papeles y encargos llegando a privado del príncipe de Transilvania, a castellano de una fortaleza en Bohemia y a miembro de la orden de San Juan de Dios en Cerdeña, pasando por ser maestro de lengua española, corsario, experto militar, poeta en academias... Testimonia batallas, escaramuzas, maravillas y viajes. No es extraño que el primer editor de estas memorias, Pascual Gayangos, dudara de la autenticidad de su relato, que es cierto está maravillosamente bien contado.

La obra termina a su regreso, con su ingreso en la orden de San Juan de Dios. Lo cierto es que perdió pronto a sus padres y quedó bajo la tutela de un amigo de la familia, fue soldado en Nápoles hacia 1615 y religioso en Cerdeña bajo el nombre de Justo de Santa María. Según sus comentarios, escribió una serie de comedias que no se han conservado, entre ellas dos compuestas en 1613 estando en Barcelona: La conquista de las islas Baleares y Milagros y sucesos de San Carlos Borromeo. Al año siguiente, en Roma, escribió "El Ejemplo En La Pobreza", "Grandezas Del Duque de Sajonia"; El Renegado Por Celos" y "La Vega De Toledo".

Y en Nápoles pudo representar en el palacio del virrey "El forzado Vencedor" y "El Rey Don Sebastián En Fingido". Otras obras suyas son "El Agravio Escrito En Piedra", "El Servir Sin Ser Premiado" y "El Villano General". Sus Comentarios del desengañado de sí mismo, prueba de todos estados y elección del mejor de ellos, o sea, Vida de D. Diego Duque de Estrada, escrita por sí mismo se redactaron entre 1614 y 1645. Al lado de otras memorias de soldados y espadachines del Siglo de Oro más veraces como las de Diego García de Paredes,

Pedro Gaytán, Diego Suárez Corvín, Alonso de Contreras, Jerónimo de Pasamonte, Domingo de Toral y Valdés o Miguel de Castro, son la autobiografía soldadesca más extensa; y el autor desfigura los hechos a propósito reinventándose en sentido algo vanaglorioso su linaje, duelos y vida sentimental y matrimonial, o sus hazañas en el Mediterráneo y Centroeuropa; algunos hechos son, además, inverosímiles en toda lógica. Le mueve siempre el deseo de honra y más valer, se muestra orgulloso de su status social noble y no soporta la menor ofensa a su dignidad.

 

ARMAS

Escudo partido: 1º., de oro, con un águila de sable, y 2º., de azur con tres bandas de oro, cargadas de siete armiños de sable, dos en la primera, tres en la del centro y dos en la tercera.

Según D. Francisco Piferrer, las armas de los Duque de Estrada son ligeramente distintas a las del escudo anterior como vemos a continuación: primero, los cuarteles están en orden inverso, y segundo, las bandas se han convertido en barras. Es obvio que Piferrer ha cometido un error.

En oro un águila exployada, de sable.

 

Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en

e-mail: albakits@albakits.com

Con el patrón también le incluiremos todos los datos que tengamos de los apellidos, nosotros solo le cobramos por los dibujos, puede ver los precios en la pagina principal de HERALDICA  La información es una cortesía de ALBA KITS, aunque en ocasiones solo disponemos del escudo y no hay información.

También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes.  La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.

 BIBLIOGRAFÍA

 


 

 

VOLVER