E S P A R T E R O

Por Real despacho de 3 de Enero de 1837 se concedió al General D. Joaquín Baldomero Fernández Espartero Álvarez de Toro el título de Conde de Luchana, y el 1º. de Junio de 1839 se le creó Duque de la Victoria con grandeza de España.

Este caudillo sentó plaza en 1808 en el Cuerpo de Estudiantes apellidado el “Batallón Sagrado”, organizado contra los franceses. Poco después pasó al batallón de cadetes. Siguió todos los grados de la carrera militar hasta llegar al generalato.

A la muerte de Fernando VII defendió la causa de Dña. Isabel, y tomó parte en la primera guerra carlista, siendo el héroe de la batalla de Luchana. En 29 de Julio de 1854 formó Ministerio, presidiendo el Consejo de Ministros hasta el 13 de Julio de 1856. Murió el General Espartero en 1879, pasando los títulos a su sobrina Dña. Eladia Fernández Espartero y Blanco, esposa de Cipriano Segundo Montesino, Duque de Estrada y Director General de Obras Públicas, y ambos padres de Pablo Montesino y Espartero, tercer Duque de la Victoria, Conde de Luchana, Capitán de Caballería, Gentilhombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, y Grande de España, nacido en Bilbao el 2 de Septiembre de 1866. Casó en Madrid el 1º. de Enero de 1894 con Dña. María del Carmen Angolotti y Mesa, Dama de la Reina, Secretaria del Dispensario Antituberculoso de María Cristina, y que tanto se ha distinguido en los hospitales de Marruecos organizando los servicios sanitarios.

Hermanos del tercer Duque de la Victoria, son: Teresa Montesino y Espartero, Virginia Montesino y Espartero, esposa de José Santos y Silva e Isla, súbdito portugués; Amalia Montesino y Espartero, casada en Madrid el 15 de Febrero de 1886 con Álvaro Manso de Zúñiga y Bouligny, de los Condes de Hervias, y Coronel de Infantería, con sucesión; Luis Montesino y Espartero, Marqués de Morella e inmediato sucesor en el Ducado de la Victoria, Ingeniero Industrial y de Caminos, Senador que fue y Diputado, ex Gobernador de Palencia, Comisario Regio, Director de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid, Maestrante de Zaragoza y Comendador de la Orden de Alfonso XII. Contrajo matrimonio con Dña. Ana Averly, natural de Palencia. Con sucesión.

BIOGRAFÍA DEL GENERAL ESPARTERO

Joaquín Baldomero Fernández Espartero Álvarez de Toro, militar y político, Conde de Luchana, Duque de la Victoria y Príncipe de Vergara, nació en Granátula de Calatrava (Ciudad Real) el 27 de Octubre de 1793, hijo menor de los ocho hijos del modesto matrimonio formado por D. Manuel Antonio Fernández Espartero y Cañadas y Dña. Josefa Vicenta Álvarez de Toro y Molina. El padre poseía un taller de carretería que había pertenecido a sus antepasados desde hacía varias generaciones y también tierras de labranza por lo que estaba considerado como un ciudadano si no hacendado al menos acomodado.

El joven Joaquín Baldomero, preparado por el preceptor de gramática de Granátula, D. Antonio Meoro, amigo de su padre, ingresó en la Universidad de Almagro donde cursó estudios durante tres años, obteniendo el título de Bachiller en Artes y Filosofía, el 23 de Junio de 1807. Unos días después, el 5 de Julio de dicho año se cierran las universidades por orden de Carlos IV y al año siguiente, mayo 1808, estalla la guerra de la Independencia.

Participó en dicha guerra, al ser reclutado como la mayoría de la juventud manchega, ya que había que formar un Cuerpo de Ejército de 20.000 hombres, según las instrucciones de la Junta Central del Reino, para oponerse al paso de las tropas francesas en La Mancha y detener su avance hacia Andalucía. Fue alistado en el Regimiento de Ciudad Real como "soldado distinguido", es decir exento de servicios mecánicos por su calidad de estudiante. Todo esto a pesar de que su padre quería que se dedicara a la carrera eclesiástica.

La primera acción bélica en la que participó fue en la batalla de Ocaña, desastrosa para las armas españolas. Tras este fracaso, al reorganizarse nuestras tropas se alista en el Batallón de Honor de la Universidad de Toledo, formado exclusivamente por estudiantes universitarios; pasando de aquí a la Academia Militar de la Isla de León (Cádiz), de donde salió con la graduación de Subteniente.

En 1811 fue nombrado teniente de ingenieros, pero abandonó ese cuerpo para pasar al arma de infantería.

En Enero de 1815, teniendo el grado de capitán, partió hacia América en el ejército mandado por Morillo. Lega a América a principios de abril donde empieza a destacar sobre sus compañeros, pues fruto de sus estudios en la Academia de Ingenieros será la construcción de reductos, trincheras, levantamiento de planos topográficos, etc. A sus estudios universitarios deberá su cultura para desenvolverse con soltura entre compañeros, subordinados y superiores.

Cualidades a las que hay que añadir su valentía y arrojo personal en los innumerables combates contra los insurrectos; lo que le hace ir ascendiendo profesionalmente y siempre por méritos de guerra, llegando a Brigadier y el 11 de Octubre de 1823 se le nombra Jefe del Estado Mayor del Ejército de Perú, a los treinta años de edad.

Estuvo en América hasta 1823, y en Mayo de 1824 el virrey La Serna le envió a España para que expusiera de palabra al rey Fernando VII y su Gobierno cuanto allí estaba sucediendo. Hay que hacer constar que los militares que llegaban de América no eran bien mirados por los Peninsulares, lo que dio motivo a que una mayoría de ellos se agruparan en una especie de asociación llamada "los ayacuchos", que influyó grandemente en la política del país. Espartero fue el jefe de los ayacuchos, que alcanzarán los más importantes mandos y las más altas graduaciones de la vida militar. Cumplida esta misión en España, embarca de nuevo el 9 de Diciembre de 1824, en el puerto francés de Burdeos con rumbo a América, siendo ese día el de la batalla de Ayacucho, por la que se perdió el virreinato del Perú para España; sin que Espartero participara en tal batalla como se le ha querido atribuir.

En Mayo de 1825 desembarca en el puerto de Quilca, desconociendo la derrota de las tropas españolas, siendo hecho Prisionero de los seguidores de Bolívar, siendo tratado con una inhumanidad de las que no hay ejemplo, pudiendo salvarse del fusilamiento y de la prisión gracias a la intervención de una dama "muy allegada a Bolívar" a la que recurrieron sus compañeros de armas y en especial el abogado español Sr. González Olañeta, a la sazón en el Perú. Recuperada su libertad emprendió el regreso a España desembarcando nuevamente en Burdeos y una vez en nuestra patria fue destinado de cuartel a Pamplona donde conoció a la

señorita Jacinta Martínez de Sicilia y Santa Cruz con la que contrajo matrimonio el 13 de Septiembre, de 1827.

En 1833, al morir Fernando VII, se declaró partidario de Isabel II solicitando combatir a los rebeldes carlistas. El gobierno le nombró Comandante General de Vizcaya en Enero de 1834, iniciando una etapa de luchas en el frente Norteño, distinguiéndose por su arrojo personal pero también por su crueldad. Levantó el primer sitio de Bilbao y tomó parte importante en la batalla de Mendigorria, pero no pudo alcanzar el mando supremo del ejército del Norte hasta el 17 de Septiembre de 1836 en sustitución del General Córdoba. En este año reorganizó sus tropas y restableció la disciplina. La preocupación del gobierno era la posesión de Bilbao. El 25 de Diciembre consiguió liberar Bilbao mediante su más grandioso éxito militar, la batalla de Luchana, siendo premiado con el título de Conde de Luchana. De Bilbao partió a San Sebastián, entrando en Pamplona en donde se concentraba el cuerpo de ejército que debía ponerse a sus órdenes, y desde donde debía marchar hacia Madrid para contrarrestar la expedición del pretendiente carlista, derrotando a los carlistas en Aranzueque y haciéndolos retirarse. Debido a sus méritos de guerra también recibió otros títulos nobiliarios como el de Vizconde de Banderas y el de Duque de Moreli, con lo que honra a la Reina-Regente y también al mando supremo del ejército isabelino, que a partir de ese momento va de victoria en victoria, llegando al Convenio de Vergara con el que se pone un fin honroso a la guerra civil, pues el ejército carlista desde las acciones de Ramales y Guardamino se veía ya totalmente derrotado.

En 1837 cayó el Gabinete Bardají, pensándose en Espartero para la presidencia del Consejo y ministerio de la Guerra, pero el general no aceptó y siguió de general en jefe del Norte.

En 1838 siguió manteniendo combates en el Norte, pero la falta de recursos mantuvo estacionaria la guerra hasta 1839, cuando Maroto entró con Espartero en negociaciones acerca de la esterilidad e inutilidad de la lucha. El 31 de Agosto tenía lugar el convenio de Vergara. Estos éxitos le valieron la grandeza de España y el título de duque de la Victoria.

Concluida la guerra en el Norte, pasó a Levante, donde conquistó Morella (30 de Abril de 1840), y persiguió a Cabrera hasta obligarlo a cruzar la frontera francesa.

Terminada la primera guerra carlista, Espartero, colmado de honores y convertido en un ídolo nacional, dio paso a sus grandes ambiciones políticas. Los sucesos revolucionarios de julio de 1840 en Barcelona le dieron la presidencia del gobierno provisional, primero, y la regencia del reino más tarde.

La reina regente María Cristina de Borbón, madre de Isabel II, cuya vida privada no era todo lo ejemplar que debiera, siendo consentida y ocultada por el partido moderado para mantenerse en el gobierno de la nación, llegó un momento en el que dicha vida privada salió a la calle como represalia por la firma de la Ley de Ayuntamientos por la reina regente, desoyendo el consejo de Espartero que ante la impopularidad de dicha Ley le había suplicado que no la firmara. Se sublevaron las principales ciudades de España y ante tales sucesos María

Cristina se vio obligada a renunciar a la Regencia antes que pasar por la vergüenza de que se debatiera en el Congreso su verdadero estado civil (viuda, casada,...)ante los reiterados estados de gestación y alumbramiento, ya que para ser Regente debía permanecer viuda.

Tras esta renuncia de María Cristina, se reunieron las Cortes del Reino, eligiendo Regente al general Espartero, por ser considerado el español con más méritos para ello. Los progresistas le habían convertido en su jefe, pero sus dotes de gobernante estaban muy por debajo de sus ambiciones. Su actuación como regente fue desacertada y acabó poniendo a todo el mundo en su contra. La insurrección de Barcelona el 15 de Noviembre de 1842 fue reprimida con un bombardeo, el 3 de Diciembre, tan feroz como innecesario, y el alzamiento militar moderado de Octubre de 1841 dio lugar a unas ejecuciones tremendamente impopulares, como la de Diego de León, el héroe de la guerra carlista, a quién se negó obstinadamente a indultar. Quedó poco a poco reducido a una camarilla, y la insurrección de 1843 (acaudillada por su más enconado enemigo Narváez) mostró que apenas le quedaban partidarios: sus tropas, dirigidas por Seoane, se pasaron al enemigo en Torrejón de Ardoz, y él escapó a Cádiz y embarcó en el crucero británico Meteor el 30 de Julio de 1843, en el que marchó a Inglaterra donde fue acogido generosamente y agasajado con arreglo a su rango, incluso por la propia reina Victoria.

Cinco años duró el exilio de Espartero en Londres, durante los cuales no faltó quién intrigara, avisando al general Narváez, de que Espartero pensaba desembarcar en la península para provocar una sublevación; por lo que Narváez dio una orden secreta en la que disponía, que si llegaba a suceder tal desembarco Espartero fuera hecho prisionero y fusilado "sin mediar más tiempo que el necesario para identificarlo". El tiempo se encargó de demostrar que tal aviso o comunicado había sido falso, por lo que Narváez recapacitó e invitó a Espartero a regresar a España rehabilitándolo en todos sus grados y honores. Se retiró a Logroño, a donde Narváez le envió un emisario anunciándole que iba a proponerle a la reina Isabel II que le concediera el título de Príncipe, como acto de desagravio a su persona, lo que Espartero rechazó de plano.

En 1854, la sublevación del general O'Donell hizo que la reina Isabel II llamara a Espartero, quien trató de solucionar pacíficamente tal situación formando un Gobierno presidido por él e incluyendo a O'Donell como ministro de la Guerra.

Gobierno que duró dos años (Bienio Progresista) debido a las intrigas de O'Donell, que desplazó a Espartero para ocupar él su puesto. Al despedirse Espartero de la Reina le dijo: "Cuando la revolución vuelva a llamar a las puertas de este palacio no vuelva Vuestra Majestad a acordarse de mi persona".

Tras este desengaño político e ingratitud por parte de la Reina, Espartero se retiró definitivamente a Logroño. Donde fueron a buscarle los vencedores de la revolución de 1854 para llevarlo en triunfo a Madrid. Pero Espartero era un símbolo del pasado y su actuación durante el bienio progresista (1854-1856) se redujo a presidir un gobierno que estaba en realidad dirigido por el general O'Donnell.

La revolución llegó en septiembre de 1868, pero en esta ocasión alcanzó a la Reina, siendo destronada Isabel II, que tuvo que emprender el camino del exilio.

Espartero que desde su retiro de Logroño contempló estos acontecimientos con gran pena y dolor, ya que una gran parte de su vida la había dedicado a defender los derechos de la reina niña y a afianzarla en el trono de sus mayores, vio que todos sus esfuerzos e ilusiones habían resultado inútiles.

Reunidas las Cortes Constituyentes, trataron de elegir un nuevo Monarca que no perteneciera a la familia Borbón y una gran parte del pueblo español pensó en Espartero, hasta tal punto que el general Prim, Presidente del Gobierno, (el 11 de Junio de 1870, poco después de que ratificase que jamás reinarían los Borbones en España) le dirigió una carta ofreciéndole la Corona de España, que Espartero muy dignamente rehusó alegando motivos de salud y su avanzada edad, pese a las reiteradas presiones recibidas de su esposa.

Después la Corona Española fue aceptada por D. Amadeo de Saboya, quien deseoso de conocer a tan egregio personaje le visita en Logroño, concediéndole el título de Príncipe de Vergara. Tras el efímero reinado de este Monarca, se proclamada la I República, cuyos cuatro Presidentes siguen rindiendo pleitesía al viejo Caudillo; y por si no fuera suficiente el joven rey Alfonso XII al recuperar el Trono de su Madre, desea también conocer al Pacificador de España, visitándolo en Logroño.

De igual forma había ido desfilando por la capital riojana la mayor parte de sus enemigos y correligionarios políticos (que en más de una ocasión le volvieron la espalda) para entonar el "mea culpa" ante el sin par hijo del carretero de Granátula quien admirado y respetado por todos los españoles, murió tras una larga y azarosa vida el día 8 de Enero de 1879 a los 86 años de edad.

La actuación de Espartero como político ha sido juzgada muy diversamente, ya que a su buena voluntad le acompañaron graves errores. Pero como militar, fue una institución que escaló todos los grados, convirtiéndose con el paso del tiempo en una figura nacional.

 

ARMAS

Escudo cuartelado: 1º., cortado; la partición alta, de oro, con dos águilas de sable sosteniendo una corona de flores, y la partición baja, de azur, con una corona de Duque, adiestrada de una espada desnuda, de plata, puesta en palo y de cuya punta sale una cinta blanca, surmontando la corona y con este lema: “Todo por la Patria”; 2º., de oro, con cuatro palos de gules, y brochante sobre el todo una torre de plata con homenaje; 3º., de gules, con un puente de oro partido por el centro y sumado de un hombre, y 4º., de azur, con un monte de sinople, sumado de un castillo de oro, que tiene en sus torres laterales una bandera nacional.

Otros: En campo de gules, dos flores de lis de oro, puestas en faja.

 

Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en

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También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes.  La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.

 BIBLIOGRAFÍA

 


 

 

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