J O V E L L A N O S

En Gijón, lugar el más antiguo de las Asturias, surgido como refugio de esos hombres que al mar arrancan sus secretos, a riesgo a veces de su propia vida, nació el 5 de enero de 1744 un niño que, en observancia a la costumbre de la época, fue bautizado al siguiente día en la iglesia de San Pedro. Buen linaje el de este niño que por su vida ejemplar, por los servicios que prestó e intentó prestar a su nación, había de merecer con el tiempo el título de Padre de la Patria.

Este ilustre apellido asturiano se formó en el último tercio del siglo XVII, por el casamiento de una señora del linaje de Jove, con un caballero del apellido "Llanos". Los hijos del citado enlace comenzaron a llamarse Jovellanos, y posteriormente, sus descendientes se apellidaron ya "Jovellanos".

Filiación de esta noble familia:

I.- Elvira de Jove, perteneciente, como hemos indicado, al linaje asturiano de Jove, contrajo matrimonio con Francisco Ruiz de la Vega, y fueron padres de

II.- Garcilaso de Jove y Ruiz de la Vega, que antepuso el apellido materno al paterno y casó con Dña. Teresa Albondi, a la que hizo madre de

III.- Fernando Alfonso de Jove y Albondi, que tuvo por esposa a Dña. Mencía Linares de Lavandera, y procrearon a

IV.- Juan Carcía de Jove y Linares, que celebró dos matrimonios: el primero, con Dña. Aldonza Fernández de Lavandera, y el segundo, con Dña. Isabel Ramírez de Miranda. Del primer enlace nació

V.- Gregorio García de Jove y Fernández de Lavandera, que se unió en matrimonio con Dña. María González de Bandujo, y tuvieron este hijo

VI.- Juan García de Jove y González de Bandujo, que casó dos veces: la primera con Dña. Mencía de Estrada, y la segunda, con Dña. Marquesa de Argüelles. Del primer matrimonio fue hijo

VII.- Gregorio de Jove y Estrada, que también contrajo dobles nupcias: las primeras, con Dña. María de León, y las segundas, con Dña. Luisa de Valdés.

De ninguna de esas uniones tuvo sucesión, por lo que vino a heredar el mayorazgo de la casa su pariente.

VIII.- Fabián de Jove, que contrajo matrimonio con Dña. María de las Alas, y fueron padres de

IX.- Luisa de Jove y de las Alas, que tuvo por esposo a Francisco de Llanos y Jove, su deudo, que la hizo madre de

X.- Francisco de Jove Llanos, casado con Dña. Juana Ramírez. Fue su hijo

XI.- Gregorio de Jovellanos y Ramírez, Capitán, Regidor de Gijón, hijosdalgo en 1687 y Álferez Mayor en 1692 y 1699. Se unió en matrimonio con Dña. Ana de Jove de Huergo, su deuda, naciendo de ese enlace: Andrés de Jovellanos y Jove de Huergo, que sigue. José Jovellanos y Jove de Huergo, y  Francisco de Jovellanos y Jove de Huergo. Todos tenidos como hijosdalgo.

XII.- Andrés de Jovellanos y Jove de Huergo, natural de Gijón, figura como hijodalgo en 1710 y contrae matrimonio con Dña. Serafina de Carreño, o de Cárdenas, según un expediente de pruebas de Alcántara, y otro de Santiago, natural de Valdesoto, en el partido judicial de Siero, también en Asturias.

Procrearon estos hijos: Francisco Gregorio de Jovellanos y Cárdenas, que sigue. José de Jovellanos y Cárdenas. Juan Francisco de Jovellanos y Cárdenas. Miguel de Jovellanos y Cárdenas, y Pedro de Jovellanos y Cárdenas.

XIII.- Francisco Gregorio de Jovellanos y Cárdenas, natural de Valdesoto, fue Alférez Mayor de Gijón (hijo de Carlos Ramírez de Jove, Marqués de San Esteban del Mar de Natahoyo, natural de Gijón, y de Dña. María de Miranda, natural de Muros, en el Concejo de Pravia). De ese enlace nacieron: Benita Antonia de Paula de Jovellanos y Ramírez de Jove, que volveremos a citar. Francisco de Paula de Jovellanos y Ramírez de Jove, que sigue. Gaspar Melchor de Jovellanos y Ramírez de Jove, que nació en Gijón en la casa solar de los Jovellanos, el 5 de enero de 1744. Dicha casa solar tiene las trazas de las nobles mansiones con una torre blasonada. En la citada plaza existen aún unos olivos que plantó el mismo Jovellanos. Siguió éste la carrera eclesiástica, que hubo de abandonar al recibir las primeras Ordenes. Fue excelente poeta y preclaro escritor y pedagogo. Falleció en el pueblecito de Puerto de la Vega, entre las villas de Luarca y Navia, en Asturias, el 27 de noviembre de 1811.  Gregorio de Jovellanos y Ramírez de Jove, natural de Gijón, Alférez de Fragata de la Real Armada y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 13 de febrero de 1773. Alonso de Jovellanos y Ramírez de Jove, también Oficial de la Real Armada. Juana Jacinta de Jovellanos y Ramírez de Jove. Francisca de Jovellanos y Ramírez de Jove, y  Catalina de Jovellanos y Ramírez de Jove. Estas tres hermanas fueron casadas.

XIV.- Francisco de Paula de Jovellanos y Ramírez de Jove, nació en Gijón y heredó el mayorazgo de su familia. Siguió, como sus dos hermanos, la carrera de Marina y fue Alférez de Navío. Vistió también el hábito de la Orden de Santiago en la misma fecha que su hermano Gregorio y obtuvo la Encomienda de Aguilarejo. Contrajo matrimonio con Dña. Gertrudis del Busto y Miranda, de la que no tuvo sucesión. Tampoco dejaron hijos sus hermanos varones, por lo que vino a suceder en la casa su hermana mayor.

XV.- Benita Antonia de Jovellanos y Ramírez de Jove, que fue tercera esposa de Baltasar González de Cienfuegos y Caso, quinto Conde de Marcel de Peñalva, que hemos citado en la página 109 de la información del apellido "González de Cienfuegos", párrafo V, en el tomo XXXVIII de este "Diccionario de Apellidos", XIL de la "Enciclopedia", con la sucesión que tuvieron. Su hijo, José María de González de Cienfuegos y Jovellanos, formó la segunda rama de los González de Cienfuegos-Jovellanos, marqueses de San Martín de Mohias, como también quedó referido en la información citada.

Otros datos sobre la estirpe de los Jovellanos: Desde finales del siglo XV figuraron los antecesores de Jovellanos entre las familias de comprobada nobleza de Gijón. Casa de solar conocido, flanqueada de torres en donde la piedra garantiza la certinidad del abolengo. En esa centuria, vivió el que puede ser considerado como seguro eslabón en el linaje propio, Juan García de Jove. Este mayorazgo contrajo su primer matrimonio con Aldonza Fernández de la Bandera, y de esta pareja procedía la familia de Jovellanos. Su segundo enlace lo verificó con Isabel Ramírez de Alas. Esta dualidad conyugal hizo que al ser dividida la masa de bienes matrimoniales, el patrimonio de los Jovellanos no pasara de lo que el mismo D. Gaspar calificó de «mediana fortuna».

Los descendientes de este matrimonio emparentaron por sucesivos enlaces con las familias de pro del Principado y, terminada la línea masculina, sucedió en el mayorazgo Dña Lucía de Jove, que casó con el caballero gijonés D. Francisco de Llanos Tejera, pareja que dio origen a la línea que adoptó el apellido materno, quedando como Jove-Llanos.

Nieto de esta Dña. Lucía fue el bisabuelo de Jovellanos, D. Francisco Gregorio, al que se debe un detallado estudio de la genealogía familiar, para cuya realización recogió cuantos datos y tradiciones pudo hallar en sus investigaciones. Hijo suyo fue D. Andrés, que casó con Dña, Serafina de Carreño, con solar en el Concejo de Siero. El primogénito de este matrimonio, D. Francisco Gregorio.

Desde antiguo, uno de esos pleitos familiares que tanto mal causaron a los linajes, y con ellos a la Patria, dividía a las dos ramas descendientes de Juan García de Jove, la de Jove Llanos y la de Jove Ramírez. Para acabar de una vez con la onerosa querella, pensó el abuelo que el matrimonio de su nieto D. Francisco Gregorio podía ser la ocasión de terminar con la situación que tanto dañaba a la una como a la otra rama. Con este deseo, y convencido de las bellas cualidades de la mujer elegida, quedó concertada esta nueva unión matrimonial.

Se llamaba esta dama Dña. Francisca Apolinaria, y era hija de D. Carlos Jove Ramírez y de Dña. Francisca Fernández de Miranda, marqueses de San Esteban de Nataoyo, él Caballero de la insigne Orden de Calatrava. Por su madre, enlazaba D. Gaspar Melchor de Jovellanos con los marqueses de Valdecarzana.

Los padres de Jovellanos tuvieron trece hijos, de los que fallecieron cuatro siendo muy niños. Quedaron cinco varones y cuatro hembras. Aparte de éstos, hubo un hermano natural, Francisco de Jovellanos, tenido por el padre de D. Gaspar con una moza, cuyo nombre procuraron quedase en el mayor secreto, hermano al que estimaron todos, sin hacer distinción de legalidades. títulos, cargos, veneras, en los miembros de esta nobiliaria familia, conservada en la mayor pureza astúrica.

Desde muy niño, Jovellanos evidenció aquella alteza de miras, aquella sensibilidad y despego de vanidades, que le permitieron formular un día la página admirable que constituye una ejecutoria de tanto rebrillo como los cuarteles que figuran en el exponente gráfico de su linaje: «Acudo a la mesa sagrada cada quince días; he leído de segunda vez toda la Biblia; he decorado un salterio, acomodado a mi solicorio y por toda lectura piadosa tengo el mejor de los libros no canónicos, Kempis, mi antiguo amigo. Por fin, con buen fondo de salud, que el régimen, el uso de menestras y frutas, baños en el mar, de verano, buen sueño y buen ejercicio en todo tiempo, van conservando; con buenos libros y vastísimos y también variadísimos proyectos literarios, para ocupar las mañanas, y con encuadernación de libros, siesta, chaquete, lecciones de Gramática para entretener tardes y noches, y una partida de báciga o malilla, tiene usted el compendio de la vida interior y exterior que hago, olvidado de los que están lejos, compadecido de los que no, y, a lo que creo, bienquisto de los pocos que me oyen, y amado y bien asistido de los que me sirven. Aquéjame un tiempo el cuidado de mi nombre; ya no. Me abandono sin recelo a la opinión de los contemporáneos y a la justicia de la posteridad. No pido a mis amigos que me alaben, como Cicerón a los suyos, porque ni lo merezco como él, ni, si hay de qué, dudo que los míos los harán, sin que yo se lo pida, y si no ahora, cuando puedan.» La nobleza y sensibilidad de este hombre benemérito quedó bien plasmada en el magnífico retrato que Goya le hiciera. Melancolía de lo que pudo ser y no fue. Él quiso; los demás no quisieron.

El año 1757 inicia sus estudios en la Universidad de Oviedo, y el obispo de esa diócesis, Manrique de Lara, le confiere la primera tonsura. En ese mismo año Jovellanos sale para Ávila, y en la ciudad de Santa Teresa le otorga el prelado titular el préstamo de Navalperal y el beneficio simple de Horcajada. Y el año 1763 ese mismo prelado le concede una beca con voto en el Colegio de San Ildefonso de la histórica y universitaria Alcalá de Henares. El año siguiente marca un avance en la vida cultural de Jovellanos: es nombrado colegial mayor, y en fecha inolvidable para los cristianos, el 24 de diciembre, obtiene el grado de bachiller en Cánones.

Dos años más, y cuando se dispone a opositar a la canonjía doctoral de Tuy, sus amigos le disuaden de este propósito y le aconsejan que se dedique al Derecho. Pero no tan sólo al especulativo, sino también al práctico. Hombre de sus virtudes, de la alteza de miras de que es testimonio su vida, su doctrina, la paráfrasis al salmo «Judica mea, Deus», estaba en puesto más determinante al bien común luciendo la toga del jurista. El 31 de octubre de 1767 tuvo efectividad ese deseo de la amistad. Y D. Gaspar fue nombrado alcalde del Crimen de la Real Audiencia de Sevilla, con medio sueldo.

En enero de 1768 se halla en Madrid, de regreso de Asturias, donde había ido a despedirse de sus padres, dispuesto para partir hacia Sevilla. Antes de despedirse del Conde de Aranda, éste le hace un curioso encargo: que destierre la peluca de la indumentaria y atuendo de los magistrados. Con Cea Bermúdez marchó a Sevilla, en donde el Martes Santo ya se disponía a tomar posesión de su cargo. Lo que hizo al otro día, previo juramento y poniendo fin a la solemnidad leyendo su discurso en el Ayuntamiento. El 29 de marzo, la fecha que Jovellanos ha de recordar y en la que inicia su actividad jurídica. Desde entonces la actividad del magistrado hispalense es continua. Notabilísimos fueron sus informes sobre cuestiones de policía, penológicas, penitenciarias...

Fundamentadas en el orden moral todas sus opiniones, afirmadas en este principio fundamental, por él postulado: «Cuando el estudio de la moral, casi desconocido y olvidado entre nosotros, sea, por decirlo así, el estudio del ciudadano; cuando la educación, mejorada en todos los órdenes del Estado, fije y difunda en ellos sus saludables máximas; cuando la política las abrace y uniforme con ellas sus principios, entonces será uno mismo el modo de ver y de graduar estos objetos, entonces se conocerá que no puede existir la felicidad sin la virtud, y entonces, los que concurrieron en alguna parte a la reforma de las costumbres públicas serán acreedores a la gratitud de sus contemporáneos y a la memoria de la posteridad.»

Según Vicente de Cadenas y Vicent en su Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica llevan las siguientes:

 

ARMAS

Escudo cuartelado en sotuer: 1º. y 4º., de sinople, con tres barras de oro, y 2º. y 3º., de plata, con la palabra "Ave" a la diestra y "María" a la siniestra, en letras de sable.

 

Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en

e-mail: albakits@albakits.com

Con el patrón también le incluiremos todos los datos que tengamos de los apellidos, nosotros solo le cobramos por los dibujos, puede ver los precios en la pagina principal de HERALDICA  La información es una cortesía de ALBA KITS, aunque en ocasiones solo disponemos del escudo y no hay información.

También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes.  La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.

 BIBLIOGRAFÍA

 


 

 

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