
V A L L E S C A R
VALLESCAR - VALLESCÁ – BALLESCAR – BALLESCA - BALLSECA, VALLESICHA, VALLSECHA, VALSEQUA, O BALLESCÁ - VALSECA
Con una de las más ilustres familias de la región catalana es la de Vallescar, calificada, por el historiador de Vilamajor, Soler Gavarell, de “linaje muy antiguo e inmemorial, anterior a todo documento”. El apellido aparece escrito bajo las formas de Ballseca, Vallesicha, Vallsecha, Valsequa, Vallescá o Ballescá, y parece significar: “habitante, morador o señor del Valle Seco o Vallseca”, esto es de la Vallserena, donde, desde tiempo inmemorial, ejercían, quizá, su dominio. Porque, en lo alto de la colina que domina el valle de Vallserena, en el actual término municipal de San Antonio de Vilamajor, en la comarca del Vallés (Barcelona), se alza la casa fuerte, solar del viejo linaje de los Vallescar. Conserva el nombre de Can Vallescar y parece se edificó a principios del siglo XI “para la defensa y protección del dominio que le estaba encomendado”, a darle más aspecto de fortaleza contribuye un viejo y glorioso torreón, aunque desprovisto de las almenas que primitivamente lo coronaron. La familia que allí sentó sus reales figura entre las que se precian de pertenecer a la clase de Filii Gothorum, según la lista publicada por el Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Cataluña en las Ordenanzas que editó en 1944, y comprensiva de los linajes de Gentileshombres existentes allí desde el año 733 al de 1544.
La filiación ininterrumpida se inicia en Pedro Vallescar, primero del nombre en la familia, que figura como testigo en una venta de tierras junto a Vallserena.
Del año 1255 es la venta del Manso de Vallescar, situado en San Pedro de Vilamajor: la efectúan Guillerma de Vallescar y su hija Arnaldeta, con el marido de esta, Guillermo de Vallescar, y el hijo de ambos, Ponce, siendo los compradores los consortes Pedro, segundo del nombre, de Vallescar, e Inés, y entre los confirmantes de la escritura figuran los hijos de Guillerma, Pedro, Berenguer y Beltrán. Al declarar que la posesión se vende con todas sus pertenencias, entradas, salidas y derechos, se dice “salvo jure e dominio Domini, Regis”, reconociendo la soberanía feudal del Monarca reinante.
En la conquista de Mallorca por el Rey D. Jaime I "el Conquistador", también figuraron los Vallescar con los hombres de Vilamajor, y, en recompensa de sus servicios, se les asentó en la isla, adjudicándoles veintiocho caballerías de tierra.
En tiempo de Pedro III de Vallescar, un pergamino de 1270 establece los linderos del dominio familiar, que parece haber sufrido una considerable mermaen ese siglo XIII, al haberse vendido un alodio, por Arnaldo de Vallescar (1237), a un tal Estaper, y otras tierras, por Pedro de Vallescar (1260), a Guillermo de Estaper. En dicho pergamino, al vender Berenguer Daviu deVallescar, con su mujer Elisenda, a Bernardo de Canals, como curador de la Candela de Santa María, unos censos de Guillermo Cuch, habitante igualmente en Vilamajor, se demuestra los derechos señoriales de la familia sobre el dominio de Cuch, lo mismo que en otro pergamino del cobro de las Rentas Reales de San Pedro de Vilamajor, del Archivo de la Corona de Aragón, se reconoce el dominio de los Vallescar en ese territorio de Vallserena, al prestar Pedro de Vallescar, en 1281, el juramento de poseerlo “pro Domino Rege”, fijando el censo que debe satisfacer anualmente y determinando su dependencia directa del Soberano aragonés.
En 1282, Guillermo de Vallescar, con su gente, defendió los derechos del pueblo de Vilamajor al emprivio de que gozaba sobre los bosques del castillo de Far, lo cual estaba reconocido por el Baile del Real Patrimonio en Cataluña: opusiéronse al ejercicio de ese derecho Romeo de Corbera y su esposa Sibila, Señores del castillo de Far, pero Guillermo hizo valor la razón de los suyos, apoyándola con las armas muy cumplidamente, ya que Corbera pidió auxilio al Rey, solicitando se encarcelara a Vallescar y a sus auxiliares, pero la autoridad judicial desestimó la petición y anuló la demanda. Por su testamento, otorgado en 3 de Febrero de 1314, ante el Notario barcelonés Bernardo de Vila-Rubia, Guillerma, hija de Pedro III de Vallescar y de su mujer Guillerma, y religiosa enel monasterio barcelonés de San Pedro de las Puellas, nombró su heredero universal a este, rogando se la enterrara en él o en la Catedral de Barcelona.
De dicho Guillermo de Vallescar, segundo del nombre en la familia, hay repetidas noticias: el Consejo de Cánovas, impotente por acabar con el bandolerismo que asolaba su término, delegó en él (ya era Capitán a guerra de Vilamajor desde el año anterior) toda su autoridad durante tres días, y el caballero acabó con tal plaga, en 1320; siete años más tarde, el discreto varón Berenguer Esteban pronuncia una sentencia arbitral sobre varias cuestiones pendientes entre Guillermo e Inés, mujer de Simón de Ladrons; de 1339, es su testamento, en el que dispone se le sepulte en la iglesia de San Pedro de Vilamajor.
Pedro IV de Vallescar, con su mujer Saura o Saurina de Rafá, figuran, en 1345, en una escritura otorgada a su favor por Pedro de Castellar.
A todo esto, ya desde el siglo XIII, Guillermo de Vallescar había adoptado, por escudo de su apellido, tres chevrones o cabríos de azur en campo de plata. Las tomó, según las Trovas de Mosén Febrer, cuando fue, con sus naves, desde Tarragona a Valencia, llevando víveres y soldados, así como pertrechos de guerra, en auxilio del Rey Don Jaime I para conquistar las tierras de Valencia a los moros, recibiendo, en recompensa, el dominio de Mirarrosa.
Guillermo III de Vallescar figura como Baile del Rey en 1385. Estaba casado con Valencia Cuch, la cual figura, como Señora de Vallescar y del manso de Cuch, en varios documentos conservados en el Archivo de la Corona de Aragón, desde 1388 a 1437, pagando anualmente, al representante de la Corona, por la fiesta de San Pedro y de San Félix, por compensación de hombres y mujeres, ciertas cantidades de trigo.
Entre los miembros de la familia que pertenecieron al Consejo de Ciento, están: Guillermo, en 1345; Jaime, en 1357 y 1376; Juan, en 1385; otro Guillermo, en 1387, 1390 y 1410; Guillermo, en 1432; Francisco Geraldo, en 1499, y Guillermo, en 1541.
Curioso es anotar uno de los privilegios familiares en la iglesia de San Pedro de Vilamajor, que aparece consignado en el año 1436; en el que, cuando fallezca el Señor de la Casa de Vallescar, la Sacristía de dicha parroquial está obligada a tocar la campana mayor de la iglesia durante el tiempo que tarde en consumirse “una candela dinal”. Pero el beneficiario estaba obligado a “fer i prestar un terç de cera i dos diners menuts” el día del domingo de Ramos de cada año, lo cual se destinaba al cirio Pascual de la parroquia.
Por tres veces se interrumpió la línea masculina de la Casa, pero los ilustres varones que acudieron a renovar el apellido sacrificaron el suyo propio, relegándolo a segundo término, como hicieron en otros linajes españoles y extranjeros otros varones no menos insignes. En los Vallescar ocurre esto por tres veces consecutivas.
En la primera mitad del siglo XV, Narcisa de Vallescar, hija de Pedro Vallescar y de Eulalia Vinyals, heredó los bienes de la familia y contrajo matrimonio con un miembro de la familia Mora, que también llevaba el mismo nombre de Narciso del Santo Obispo Patrón de Gerona, Narcisa testó, ante el escribano parroquial de Vilamajor, el 15 de Octubre de 1466, nombrando “heredera a su hija Antonia, esposa de Esteban Gual, llamado Vallescar”, Narcido de Vallescar, marido de Narcisa, es nombrado Baile Real de Vilamajor en varios documentos del tiempo.
Antonia de Vallescar y Mora, “heredera de los dominios de Vallescar”, contrajo matrimonio por capitulaciones matrimoniales firmadas en 26 de Enero de 1461, con Esteban Gual de Vilarrasa, de una familia no menos noble que la de Mora, el cual otorgó, a su vez, su testamento el 1 de Diciembre de 1466, designando heredera a su hija Leonor, que se apellidó de Vallescar, de Gual de Vilarrasa y Mora, y que, en su documento de 23 de Febrero de 1471, se declara “nieta y heredera de Narcisa, mujer de Narciso, hija de Esteban y de Antonia”.
En otro, de cuentas de tutoría y administración (26 de Julio de 1485), se dice: “esposa de Jaime Feliú, denominado Vallescar”, y en otro, de 12 de Octubre de 1493, “como heredera universal de las propiedades de Vallsecha”, nombra heredero a su hijo Jaime, sustituyéndole, en su caso, por sus tres hermanos, Jerónimo, Sebastián y Juan. Un documento, firmado en Barcelona el 28 de Febrero de 1489, ratifica y confirma a Jaime Feliu, alias Vallescar, y su mujer Leonor, en la posesión del manso de Cuch, lo mismo que lo habían poseído “predecessoribus vestris a longissimis citra temporibus”.
El hijo de Leonor y de Jaime Feliu reunió los cuatro apellidos raíces y se llamó Jaime de Vallescar y de Feliu, de Gual y de Mora, no habiéndose ya interrumpido, desde entonces, la sucesión directa. Este Jaime de Vallescar y Feliu pactó sus capitulaciones matrimoniales con Eulalia Chavell, el 23 de Abril
de 1510, y otorgó su testamento en 1530, nombrando heredero a su hijo y homónimo; era Baile Real de Vilamajor, Cardedeu y Santa Susana de Montseny. Su nombramiento como Baile de las parroquias de San Pedro de Vilamajor y de Santa María de Cardedeu, vacantes por fallecimiento de Melchor Nicolau, está fechado en la partida de Horta de Barcelona, a 16 de Abril de 1530.
Jaime de Vallescar y Clavell, su hijo, ejerció igualmente el oficio de Baile de la parroquia de San Pedro de Vilamajor, y contrajo matrimonio con Monserrat Cavaller, la cual, hallándose viuda, testó el 7 de Febrero de 1574 a favor de su hijo Juan.
Juan de Vallescar y Cavaller casó, en la Catedral de Barcelona, el 21 de Junio de 1586, con Juana Diumer. Falleció en 1628 y su viuda, en 1633, dejando, de su matrimonio, varios hijos, de los cuales, Jaime IV del nombre de la familia, continuó la línea de los Señores de Vallserena, y Narciso de Vallescar encabezó una segunda rama, en la cual su biznieto, Francisco Nicolás de Vallescar y Torres, nacido en Barcelona en 1709, contrajo matrimonio en Roma el 14 de Julio de 1744 con Margarita Scarponi, de noble familia italiana de quien trataremos posteriormente.
En la línea primogénita, Jaime IV de Vallescar y Diumer, nacido en Vilamajor en 1593, fue Oidor de Cuentas del Concejo de Vilamajor (1654), jurar en cap del mismo (1655) y (Clavario (1658), y falleció en 1668, habiendo otorgado su testamento en 23 de Mayo de 1653. Había casado sucesivamente con Esperanza Trasserra Martorell, fallecida el 7 de Junio de 1637, y con Margarita Mora, viuda de Oriach, y de su primer matrimonio nació Miguel Pedro de Vallescar y Trasserra, bautizado en la parroquial de Vilamajor el 14 de Noviembre de 1616, y casado en primeras nupcias, en la misma iglesia, el 19 de Enero de 1654, con Inés Estaper, muerta en Vilamajor el 8 de Febrero de 1656, en segundas el 18 de Febrero de 1657 con Isabel Bataller, viuda de Cucurella, fallecida en 1713, Miguel había muerto en 1695, dejando, de su segundo matrimonio a Miguel II de Vallescar y Bataller, nacido en 1660 y muerto en 1731. Casó en Vilamajor el 5 de Junio de 1685 con María Solá y Vivet, fallecida en 1742, siendo padres de José de Vallescar y Solá, que fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilamajor el 7 de Marzo de 1691, falleciendo en 1762. En 1730 fue elegido Diputado junto con José de Llanza y Derrocada, y en 1732, Baile Real de Vilamajor.
De ese tiempo, el libro de la obra de San Pedro de Vilamajor, cita en 1720 a la Casa de los Vallescar entre las llamadas “de señal”, es decir, con varias prerrogativas, entre ellas la de dar al Señor quince velas y un cirio en la fiesta de la Candelaria, lo mismo que a los componentes del Ayuntamiento, y distintos toques de campana; en el Archivo parroquial de Vilamajor existe un documento de 1738, en el que se dice que los Vallescar entregaban para el Monumento de Jueves Santo, un cirio que pesaba nueve onzas, en tanto que los que ofrecían otras casas era de solo cuatro onzas. Los enterramientos de la familia se efectuaban con gran pompa, ostentando los féretros las armas del apellido.
En 1760, Claude Leconte, en su obra “Observaciones históricas y críticas sobre el derecho público del Principado de Cataluña”, afirmaba: “Hemos demostrado ya que los Vilana y los Vallescar eran nobles desde hace varios siglos, antes de que hubieran tomado estado de ciudadanos de Barcelona”.
José de Vallescar y Solá había casado, en San Pedro de Vilamajor, el 28 de Diciembre de 1721, con María Ángela Pons de Vall Espadeler, nacida en 1701 y muerta en 1779.
Miguel III de Vallescar y Pons de Vall, hijo de este matrimonio, fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilamajor en 1728, y casó, en Barcelona el 19 de Abril de 1746, con María Soler Bertrán , la cual hizo su testamento en 1782. Uno de los hijos de este matrimonio, José de Vallescar, acompañó al glorioso San José Oriol en su viaje a pie desde Barcelona a Roma, pero se despidió de él antes de llegar a la frontera francesa.
Tomás de Vallescar y Soler, otro de los vástagos de este matrimonio nació en Vilamajor y fue bautizado en su parroquia de San Pedro, el 28 de Noviembre de 1755. Otorgó su testamento, ante el Rector de la misma parroquia, el 26 de Noviembre de 1795, nombrando uno de sus testamentos a su padre y dejó herederos de sus bienes a sus hijos Jacinto, Francisco y José, habidos en su matrimonio con María Angela Bataller y Reixach, celebrado en Vilamajor el 18 de Julio de 1779. Falleció en 1808 y su viuda en 1810.
Hijo menor de ese matrimonio, bautizado en Vilamajor en 1798, fue Bartolomé de Vallescar y Bataller, fallecido en 1864. De su matrimonio, en Barcelona, el 22 de Septiembre de 1823, con María Pujol, nació Ramón, heredero de la Casa. En su tiempo, el año 1814, se vendió el palacio de la calle de Jaime Giralt, en ese histórico y viejo barrio barcelonés, tan interesante y lleno de recuerdos antañones. Había sido residencia de la rama menor de la familia, ya mencionada, y en su zaguán se hallan esculpidos en piedra las armas del linaje, con la inscripción “Vallescar 1729”. Allí se encontró también, por el actual jefe de la Casa, el escudo familiar, tallado en madera y policromado, “timbrado con la celada de guerra de Barón”, y en 1931 logró trasladarlo a su residencia.
María Pujol fue agraciada en 1839 logró trasladarlo a su residencia. María Pujol fue agraciada en 1839 por el pretendiente Don Carlos con el título de Condesa de la Torre Roja, para premiar los servicios de su familia durante la primera guerra carlista.
Ramón de Vallescar y Pujol, hijo de Bartolomé, fue bautizado en Barcelona el 1º de Noviembre de 1828, y falleció en 1909. Contrajo matrimonio en Barcelona en 1852 con Clara Pou, de la que tuvo, entre otros hijos, a Félix de Vallescar y Pou, bautizado en Barcelona el 26 de Agosto de 1862 y fallecido, antes que su padre, en 1903. En 1893 había casado en Barcelona, con María de la Asunción Pallí Carreras, perteneciente a una noble familia de origen italiano, establecida en el Ampurdán, pero que estaba registrada entre la nobleza del Gran Ducado de Toscana desde el 24 de Enero de 1836. A su padre, Gerardo Pallí Pagés, el pretendiente D. Carlos le concedió el Condado de casa Pallí.
Pedro VI de Vallescar y Pallí, jefe de la Casa de Vallescar de Vallserena, nació en Barcelona el 31 de Diciembre de 1897, hijo de Félix y de María de la Asunción, y sucedió a su abuelo, Ramón, en los derechos familiares en 1909. Como él mismo escribe, ahora los caballeros ya no luchan solo con las armas en la mano, sino por la defensa de intereses económicos: los deportes y el cinematógrafo le han ocupado y ocupan especialmente. Luchó en la Guerra Civil, como voluntario con los requetés catalanes, tomando parte, ya con el grado de Capitán, en Guernica y Eibar. Ascendido a Comandante en ese mismo año 1938, fue segundo jefe del cuartel del Kursaal, en San Sebastián, siempre con carácter voluntario y sin sueldo. En 18 de Octubre de 1940 se le concedió la Medalla de la Campaña. De su matrimonio, en 1921, en Barcelona, con Teresa Brujas y Casanovas, ha tenido los siguientes hijos: Pedro, nacido en 1923 y muerto en 1943, María, Teresa, Félix y Mateo.
Al fijar su residencia en Barcelona (1944), el pretendiente D. Carlos nombró a Pedro Vallescar y Pallí jefe de su Casa Militar, y el 31 de Diciembre de 1945 le concedió el título de Conde de Vallserena de los Vallescar, con el uso de escusón en el escudo de armas de familia, con la Lis de Oro sobre campo de gules, en recuerdo de su grado de comandante de Requetés durante la última contienda.
Nieto de Narciso de Vallescar (citado anteriormente), fue:
I.- Antonio Ballescar o Vallescar, quien testó en Barcelona el 11 de Febrero de 1737. Contrajo matrimonio en Barcelona el 24 de Junio de 1708 con María Ana de Torres, de la que tuvo a
II.- Francisco Nicolás Ballescar y Torres, bautizado en Barcelona el 11 de Agosto de 1709, quien aparece en los Padrones de Nobleza de Barcelona en varios años. Testó en Barcelona el 9 de Septiembre de 1757. Casó en Roma el 14 de Julio de 1744 con Margarita Justina Scarponi y Conacci, bautizada en Roma el 22 de Marzo de 1722 (hija de Maffeo Scarponi, natural de Monterrotondo, y de Magdalena Conacci). De este enlace nacieron:Troyano Ballescar y Scarponi, quien aparece en los Catastros de Barcelona como Noble, y Margarita Ballescar y Scarponi, que sigue la línea.
III.- Margarita Ballescar y Scarponi, bautizada en Barcelona el 17 de Mayo de 1751, donde casó el 11 de Noviembre de 1773 con Francisco Ramón de Eguía y Letona, bautizado en Bilbao el 5 de Marzo de 1750, Teniente General de los Reales Ejércitos, del Consejo de Estado de S. M., Diputado General del Señorío de Vizcaya en 1814, quien testó en Valladolid el 7 de Junio de 1808 (hijo de Francisco Antonio de Eguía, bautizado en Bilbao el 24 de Enero de 1724, Regidor de Bilbao en 1725, y Regidor Preeminente de Durango en 1726, y de María Antonia Ignacia de Letona, bautizada en Dima el 3 de Noviembre de 1728). Fueron padres de Joaquín de Eguía y Ballescar, bautizado en Ceuta el 8 de Julio de 1788, Comandante Militar del Distrito de la Mancha, quien probó su nobleza para ingresar en la Orden de Calatrava en 1830, y Ignacio de Eguía y Ballescar, natural de Madrid, quién probó su nobleza para ingresar en la Orden de Calatrava en 1831.
![]()
ARMAS
Los Vallescar de Vallserena (Barcelona) usaron: En campo de plata, tres
chevrones de azur.

Los "Ballescar", según Francisco Gómez de Arévalo de Villafufre, traían, escudo
partido: 1º., de gules, con una torre parda, saliendo de ella llamas de fuego y
2º., de oro, con un árbol de sinople, ensangrentadas sus ramas. Bordura general
con ondas de agua, de azur y plata. Otros ponen las ondas al pie de la torre y
el árbol.
Las anteriores armas usaba el Conde de Vallserena de los Vallescar, y el
pretendiente D. Carlos (llamado el VIII) aumentó dicho blasón con un escusón de
gules, con una lis, de oro.
Los apellidados "Vallescá",
usaron. En campo de plata, un erizo, de sable, surmontado de una piña, de oro
(sic).
![]()
Gran parte de esta información, es una labor de recopilación de datos localizados en diversos archivos históricos, bibliotecas, registros civiles y eclesiásticos de España, aunque también incluimos alguna proporcionada directamente por personas que tienen datos y manuscritos de sus familias, incluso algunas nos llegan obtenidas de paginas de Internet, igual que la nuestra, de donde se puede ver libremente, si quiere recibir el patrón de cualquier escudo contacte con nosotros en
e-mail: albakits@albakits.com
Con el patrón también le incluiremos todos los datos que tengamos de los apellidos, nosotros solo le cobramos por los dibujos, puede ver los precios en la pagina principal de HERALDICA La información es una cortesía de ALBA KITS, aunque en ocasiones solo disponemos del escudo y no hay información.
También hay que saber que los apellidos en si no tienen blasón, si no sus distintos, linajes. La presente búsqueda no constituye atribución de titulo nobiliario y no garantiza relación de parentesco entre apellidos homónimos.
BIBLIOGRAFÍA
![]()
![]()
![]()